Meritxell Falgueras, joven Nariz de Oro 2008 de Catalunya, reflexiona a propósito de la crisis y el sector del vino y de cómo deberían reaccionar, a su juicio, los diferentes actores involucrados.

Los vinos de gama media, si siguen con su márquetin tradicional les dará la crisis en los morros. Sí, esas bodegas que aún creen que su comprador ideal es el hombre maduro con posibles. Ese hombre ya es de otra generación y los que quedan el médico les ha prohibido beber vino. Es el pasado. Las mujeres, los jóvenes, parece no ser un mercado digno. Y se equivocan. Son el futuro. Y en un momento de crisis, un mercado muy a tener en cuenta. Para abrir, para expandirse, para crear tendencia. Otra manera de encarar la cultura del vino: divertida, atrevida y desenfadada. No más nombres nobiliarios que le den pedigrí al vino. No más presentaciones antiguas rococó. No más beber es cosa de hombres. Los singles son los que gastan más junto a las mujeres con éxito, los homosexuales y los jóvenes yuppies. ¿Exagero? No, creo que ha sido el vino en España el que se ha hecho su propia cama desterrando a gran parte del mercado. Utilizando un vocabulario difícil, no atendiendo a la sensibilidad de sus consumidores y dotando de un aura mística al vino.

Si señor, no se puede estar más de acuerdo. Evidentemente estamos hablando de mentalidades, de formas de hacer, que son tan parte de la cultura del vino, como los modos de producirlo. Si los productores están incorporando de manera rápida y natural la tecnificación de los procesos de producción, si están al día de la evolución tecnológica en lo que les concierne y si están invirtiendo recursos nada desdeñables para ese cambio, ¿por qué no seguir por esa misma vía mental hasta llegar al cambio también en los modos de comunicar? El productor se identifica en cuerpo y alma con su producto. Lo quiere como a un hijo y quiere que cuando alguien lo pruebe se emocione tanto como él produciéndolo; busca una identificación. El cambio viene siendo de adentro hacia afuera. Primero el vino, luego las botellas y ahora la imagen. Los nuevos lenguajes, que Meritxell desde su juventud y experiencia reclama, son todavía ajenos a una buena parte de la sociedad. Es normal. Como dijo el tío Albert, a medida que pasa el tiempo descubro que es mucho más fácil deconstruir un átomo que un prejuicio. Y en esa labor titánica, a veces desesperante estamos. Al mejor estilo Mátrix, a veces nos gustaría que existiera este caño que te conectas en la nuca y te pone al día! Por más ciencia ficción que veamos en esas imágenes, nos están hablando de lo que tenemos que hacer, del desafío de estos tiempos. Lo que vale, junto con el dinero, es la capacidad que tengamos de actualizar nuestro conocimiento. Y en esa actitud nos encontramos.