Queridos amigos, esto sonará más a carta que a post, pero así estoy hoy. Ha sido muy difícil lograr la concentración para sentarme a la máquina y escribir el post que os merecéis, así que esperé y ahora entre tormenta y tormenta de verano, con medio Uruguay a punto de salir hacia las vacaciones de carnaval, os contaré de los buenos vinos y la buena gastronomía hechos en Uruguay, tomad apunte: el primer descubrimiento es la bodega Marichal y uno de sus vinos en particular, un blanco corte de pinot noir y chardonnay que esperó 6 meses en barrica de roble antes de ser embotellado. No escribiré una nota de cata porque no es lo que me toca, pero apelando al tradutore tradittore cual permiso concedido alguna vez por Joan Gómez Pallarès diré que ha causado sensación entre bebedores de vino tinto casi en exclusiva como son, o debo decir somos, los amantes del vino en Uruguay. Si hay alguien que piense lo contrario siéntase invitado a rebatirlo.

De las bodegas Bouza ya había tenido noticias. Así como al pasar me la mencionó David DeUgarte cuando nos conocimos en Madrid. En cuanto llegué a Montevideo y comenté con los amigos la pasión que despiertan los vinos naturales, me dijeron, entonces tenemos que organizar una visita a las bodegas Bouza! La inteción fue buenísima y el tiempo disponible tan corto como el amor… De todos modos llegué hasta Las Croabas, una de las mejores tiendas de vino de Montevideo, y me fui con un alijo de los cortes de tempranillo con tannat de producción ecológica de Bouza.

La noche de mi cumpleaños no pudo ser mejor. Estaban los amigos, la familia, el buen tiempo, la brisa con aroma a Montevideo y los vinos uruguayos, ecológicos excelentes, provocando el ritual y la conversación entre gente que se ve poco y se quiere tanto. Hay veces que una siente que no le puede pedir más a la vida…

Queridos amigos un saludo cordial y nos volveremos a encontrar habiendo cruzado el gran charco bien acompañada lista para volver a compartir brindis y emociones…

salú!