vista general de la feria en el Convent Sant AgustíEl mundo se divide entre los que se quedan prisioneros de las palabras, a propósito o porque no se dan cuenta, y los que superan el fetiche verbal para compartir momentos de comunión, liturgias únicas, en las que sin ninguna inocencia, las personas se reúnen a celebrar y brindar por la felicidad y el esfuerzo de hacer las cosas de una determinada manera.
Ayer, domingo 29 de marzo de 2009, fue la gran fiesta de los vinos naturales en Barcelona; el día en que una serie de personas que unidas por la Red, nos conocimos y nos abrazamos como si de toda la vida se tratara. Ayer fue un hito de celebración por una vida sincronizada y sostenible.

Y de los vinos, ¿no hablamos?

Claro que si. Más que hablarlo, el vino hay que beberlo, saborearlo, disfrutarlo, compartirlo. Como no soy catadora de vino, paré la oreja, a ver qué se oía en los corrillos. Y los ecos eran como si de cualquier otra feria de vinos se tratara. Explosión de aromas, sabores únicos, madurez en nariz y en boca, mientras se logra mantener las sensaciones de frescura y fruta de los vinos más jóvenes, la misma seriedad, el mismo disfrute, la misma entrega.

Y algo más. Los expositores, todos, los franceses y los españoles, se pasaban de puesto en puesto, intercambiando posiciones, comunicando y vendiendo los unos los vinos de los otros; demostrando que se conocen, que se siguen y que cuando hace falta, son piña.

Y ¿quiénes son estos productores? Pues son gente de campo, de su tierra, que elige estar a pie de viñedo y de viña, con las manos en la tierra, la piel curtida y la cara de satisfacción por haber seguido palmo a palmo el proceso de creación del vino que te están ofreciendo.

Cuando llegue el momento en que los ajos y las patatas tiñan las viñas de verde intenso y natural, comenzaremos a recorrer sus tierras y a conocer más en prfundidad a las personas que hay detrás de estos vinos.

Hasta entonces salut, trabajo y fiesta!