Una bodega llevada a consciencia, fresquita, ahh!

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Cuando comenzaron los primeros calores del verano me acerqué por L’ Ánima del vi y al entrar sentí un alivio indescriptible. Al cabo de un rato de conversación con Benoît lo agradable pasó a ser bastante fresco, hasta que en un momento le comenté que tenía frío. Él, impávido, me señaló el aparato de aire acondicionado a lo que yo con mi mente ecoacotada le dije ¡apágalo! Él con distancia tan francesa como displicente sin emitir palabra pasó a señalarme los vinos. Ellos son los bebés, los hijitos, los verdaderos protagonistas. Ante semejante vapuleo, callé, acepté unas copitas de esos vinos “raros” que Benoît suele convidar y pasar el frío de rigor. Amén. (eimen)

Ayer fuimos con Claudio a casa de nuestros amigos del Celler de la Boquería. Digo “casa” porque para nosotros entrar en sus tiendas es como entrar en casa. La casa es el hogar, la calidez y  la confianza. El humor, los secretos y las milanesas prometidas. El lugar en donde te relajas del todo. Juanjo estaba en la tienda de la calle Petxina. Aunque solemos ir a la de arriba, al verlo, entramos. Nuevamente la sensación fue de un frescor vital o más

un día de cata en el Cller de la Boquería

bien revitalizante. Fue como si supiera que íbamos a ir y nos esperaba con la temperatura del aire y del cava en su punto exacto. ¡Gracias Juanjo! Ets un AMIC.
Compramos 4 botellas de vino blanco y dos de cava. Pero en realidad no compramos, él nos vende. Nos conoce, nos respeta y sabe jugar con nosotros a deleitarnos con vinos de menos de 5.

Aquí va la doble recomendación de pasar por este oasis en el desierto urbano barcelonés que es el Celler de la Boquería y probar estos vinos que seguro podrán convertirse en compañeros amables y ligeros durante este verano que no para de aullar calor: cosechero albariño a 3,90 y cava Peu de la Creu a 4,90. No pudimos llevarnos nada del brut natur rosé de Es.Trac porque agotamos sus reservas y no dimos tiempo a reponer.

Anoche, gràcies a les recomanacions d’aquest botiguer de tota la vida, volvimos a quedar muy bien con los amigos que estaban en casa para deleitarse con el mejor arroz a la valenciana que se hace en kilómetros a la redonda, el del gran maestro Toni Granda. Como, ¿todavía no lo conocéis? Os haré desear y lo presentaré en próximos posts.

Queridos amigos de este observatorio, corred la voz: el mejor refugio urbano para este tórrido verano es sin lugar a dudas una bodega fresquita ahh… Este es el mejor momento para atrincherarse, conversar sobre vino, comprar rosados, cavas inc. y descubrir que mientras haya vino y quien te lo sepa vender hay esperanza para la raza humana.
Salut y frescor y recordad no abuséis del aire acondicionado.

A propósito no os dejéis abrumar por el calor y revelad vuestros refugios, venga, va!