Un día si y otro también, nos encontramos con noticias donde se nos comunica por distintos medios que la ingesta de vino, en la cantidad que sea, es nociva para nuestro organismo.
La otra cara de la moneda es afortunadamente, la que da cuenta de lo beneficioso de su consumo moderado e inteligente.
Aparecen informes de todos los orígenes, muy serios por cierto, de un lado y del otro del mostrador.
Mientras tanto los consumidores, son partícipes de una pantalla que emite señales contradictorias de modo casi permanente.
Así las cosas, el vino, por si mismo, se seguirá defendiendo de los embates y demostrando por sus propias cualidades, la capacidad de respuesta y los beneficios que su ingesta representan.
Seguramente habrá que apoyarlo un poco más y no dejarlo solo.
De alguna manera, los vinos naturales o biodinámicos van encaminando las cosas en cuanto al sentir de sus elaboradores, la impronta que le imprimen y la información “al alcance de la mano” que nos entregan.
Y si a todo eso, le aportamos las “etiquetas inteligentes” ¡ni que tal vez!
Bienvenido el disenso.
Si sentimos el vino…