Fue genial entrar en el Châteu Luchey-Halde y encontrar en una sala fresca y ventilada desde la que se nos perdía la vista en los viñedos, a los productores de vino mostrando sus creaciones cada uno con su ordenador sobre la mesa. Surreal. Como entrar en una feria de productores nudistas. Un desparpajo increíble. No vean la naturalidad con la que exhibían sus portátiles. Para mi fue como asistir al día del orgullo del productor bloguero. Lo recomiendo vivamente. Señores productores prueben a montarse un blog y a comenzar a intercambiar ideas, conversar con vuestros iguales alrededor del mundo, avisar que estáis por ahí y que os gustaría hacer amigos, encontrar clientes, fidelizar seguidores. Por lo que pude ver y experimentar parece ser una experiencia muy recomendable, eficaz, divertida y lo peor ¡al alcance de la mano! ¿Os váis a morir sin probarlo?

Por supuesto que fuimos al encuentro de dos de los productores de vino más degenerados que te puedas encontrar. ¡Naturalmente fantásticos! Laureano Serres y Joan Ramón Escoda. Hacía tiempo que quería presentarles a Stefan y el momento llegó. Mágico fluyó como si tocara suceder en esos días de luna creciente. El cuerno blanco fue alumbrándonos las noches cada vez más. Me encantaría que Stefan representara sus vinos en el mundo. Creo que son tal para cual. La locura por la vida, el amor por el vino y los pies bien en la tierra a la hora de la verdad.

En cuanto llegamos Laureano al natural se plantó delante de mi Canon FS100 e hizo para toda la blogsfera vitivinícola interesada una visita guiada. Voilà le tour!