El miércoles pasado fuimos a la presentación, en el Citilab de Cornellà, de “La Bobal y otras historias de vino”, un documental de Zev Robinson que pone el lente sobre las dificultades de supervivencia de una variedad única, típica de la región de Utiel-Requena, que hasta hace muy poco servía para hacer vino peleón.
Es una mirada independiente, de alguien que no tiene intereses creados en el mundo del vino excepto su propia pasión, que no puede evitar, viviendo en un país cuya cultura pasa por los viñedos y la producción de vino desde tiempo inmemorial.

Estos son mis apuntes sobre lo que vi y oí:
1) la importancia de la promoción de variedades autóctonas como una manera de luchar por la diversidad en la expresión del vino y amortiguar el peso de las variedades globalizadas.

2) la importancia de promocionar la marca España más que una D.O. en particular que puede matar al resto. Caso típico Rioja. Podríamos preguntarnos en este caso cuánto bien le hace al vino español en general en su conquista de mercados internacionales pero también  a nivel nacional, el modo en que se impone la marca Rioja. En el mercado internacional pero supongo que en el español también, el consumidor paga mejor un rioja mediocre que un vino excelente de por ejemplo Utiel-Requena.

3) según lo que van contando los viticultores más veteranos de la zona, ellos han hecho el sacrificio de pagar a sus hijos los estudios para sacaralos del campo, tarea que sienten muy ingrata, dura y cada vez menos remunerada.

4) España como país productor de vino se caracteriza aun por hacer primero los vinos y después considerar cómo venderlo. Parece que se confirma una vez más que se sabe hacer vino pero no cómo transformarlo en un negocio próspero.

Parece que este documental no ha caído del todo bien entre las autoridades del consejo regulador cosa quue no es ajena al mundo del vino en general en España: no hay espacio real a la autocrítica como una de las vías de detección de problemas para luego solucionarlos.

Después de ver este documental vuelvo sobre la necesidad de preguntarnos sobre el origen de las D.O. y los consejos reguladores y de cómo afectan a la verdadera y libre expresión de las diferentes variedades, tierras y viticultores.
Estos son los corsés que los productores de vino natural rechazan y es por ello entre otros motivos que sus vinos son catalogados como vinos de mesa y no se apuntan a ninguna D.O. que puede ayudarles a ser identificados pero que a cambio puede condicionar en exceso la creatividad de la tierra, la uva y el hombre.

Me parece que son los desafíos que tenemos las personas en nuestra vida cotidiana desarrollada en sociedades de mercado: ¿cómo luchar contra una estandarización que nos empobrece sin darnos nada a cambio?

Salut!