Fue Naturala Vinis 2 en L ‘Anima del vi. La cita era a partir de las cinco de la tarde, gratis y cuando yo llegué a eso de las seis y media la cosa estaba a tope. Mucha gente, mucha euforia y camisetas a 10 euros. Mi primer contacto fue con Joan que de inmediato me intimó a no dejar de probar ciertas cositas que estaban por la vuelta y que de otro modo no probaría jamás. Gracias por tu guía.

He aquí un valor fundamental de este tipo de encuentro: sólo aquí pruebas lo que pruebas y pasas una experiencia única y memorable entorno a unos vinos que se integran muy bien en tu estilo de vida. Por otra parte hay que reconocer que no sucede todos los días que ríos de vino desborden nuestras copas gratis, por el amor al vino y la convicción en una forma de difundirlos. Chapeau a los viticultores por el esfuerzo y a Benoît y a Nuria por la organización y mantenimiento del jolgorio dentro de parámetros razonables;)

Hasta aquí lo que hay: la fiesta, la diversión y la promoción desenfrenadas. Pero no hay que despistarse, porque el ciclo del esfuerzo se completa cuando el amante del vino lo puede comprar, llevar a casa y degustar slow.

Desde aquí lo que falta: pongámonos en el pellejo de las más de 200 personas que pasaron por Naturala Vinis y de los que no vinieron pero se enterarán porque los amigos se lo van a contar. ¿Qué oportunidad tienen de comprar estos vinos que alimentan su sed? Por ahí pasaron amantes del vino que viven repartidos en los cuatro puntos cardinales de Barcelona y créanme era difícil por no decir imposible comprar alguna botella en medio de la bacanal. No había el espacio de tranquilidad que hace falta para hacer una buena compra.
Cada uno vuelve a su casa sintiéndose bien, habiendo descubierto vinos y viticultores, habiendo compartido la alegría y la sed de beber y por lo tanto abriendo un espacio espiritual y monetario para comenzar a crear una cierta bodeguita con estos vinos. ¿En dónde comprarlos?
Pues si no estás por Gràcia estás rematadamente frito. No hay otro lugar en toda la ciudad en donde encontrarlos. Tengo la sensación que la oferta de estos vinos está dispersa, difuminada entre algunos pocos restaurantes y algunas tiendas y en muy bajas cantidades en cada sitio, lo que puede hacer que mientras que el viticultor siente que vende lo poco que hace y de aquella manera se va pagando las cuentas, su vino, su marca y su esfuerzo se pierden en los océanos de vino de todo tipo que aparecen en las cartas de los restaurantes y en las estanterías de las tiendas, en general sin mucha posibilidad de establecer una conversación con el consumidor.

Tan importante como crear una necesidad, en este caso, alimentar la sed de vino natural, es saciarla o intentarlo, si no se está dilapidando mucha energía y desaprovechando muchas oportunidades de concretar un mercado entorno a una pasión. A mi por ejemplo que vivo del otro lado de la ciudad, me da mucha pereza (con perdón Benoît) tener que coger el metro y caminar más de cinco calles para llegar a la única tienda en que se que no sólo hay estos vinos sino que está la persona que sabe venderlos. Y luego tener que volver cargada, deshaciendo aquellas calles, aquel viaje de metro y la llegada hasta casa. Y a estas alturas creo que nadie puede dudar de mi gusto y mi reconocimiento por estos viticultores y sus creaciones.

Si yo hoy, como amante del vino, estuviera considerando montar un negocio propio como salida laboral, como inversión porque tengo unos ahorros, como mejora de mi calidad de vida, no dudaría y me pondría manos a la obra en crear una empresa para saciar esta sed. Estoy segura que hacen falta más puntos de venta en todo el territorio español, porque hay más amantes sedientos del vino natural de lo que en un principio se puede imaginar. Y para muestra valen éxitos de público como los que estamos contando.

En cuanto a los otros puntos de venta, fudamentales, imprescindibles, que son los restaurantes, me parece que podría ser muy bueno y dar un paso hacia la madurez profesional, pensar en crear el Primer Salón Profesional del Vino Natural, porque los profesionales del vino también están sedientos de nuevas y mejores historias que contar a sus clientes y de descubrir ellos mismos productos de los que es probable no se enteran demasiado.

¿Hay alguien ahí que quiera compartir ideas?

Querdios amigos, empresarios en potencia y súperpotentes, un abrazo y buen vino,

salut:))