Discreción y capacidad de trabajo en un entorno histérico es lo que creo que tienen en común el modelo Guardiola con unas formas de hacer el vino y comunicarlo, frente a otras como Intervin de Alimentaria, que aunque puedan parecer más espectaculares acusan flancos débiles y un tufo decadente.

Quiero hablar de dos situaciones diferentes y complementarias de por dónde creo que pasa el presente y el futuro de la promoción del vino y una forma de comerciar de una manera sostenible.

Gorka Benítez y Stefan Lismond

Una es un formato nuevo, Off Wine Alimentaria, muy bien pensado por Stefan Lismond, más que amigo un hermano, que desde hace 10 años abre nuevas puertas al vino catalán en los mercados internacionales y a causa de ello viene sufriendo las inclemencias de las grandes ferias. Habiendo aprendido la lección y con un instinto animal de comunicación, inventó y produjo un formato de encuentro entre bodegueros e importadores que ya en su estreno en el restaurante La Generosa de Barcelona fue un éxito rotundo y marca un camino a seguir.

We create the perfect circumstances to enjoy wine in it’s natural environment, combining jazz sounds and pairing with gastronomy.
Each wine is Art, in it’s own pure language, like sound it can have harmony, like food it can be spicy.
All works of Art must have Balance, Length, Intensity and Complexity.

Amante del buen comer, los buenos vinos y el jazz; consumidor de la vida como Francis Bacon, notablemente caótico y creativo y dueño de un porte que le ayuda a imponerse en un mundo más que de hombres, machista, provocó un encuentro entre sus bodegas y sus clientes que si yo fuera bodeguera quisiera salir en su foto, divertida, felíz y segura de que mi vino está en las mejores manos. Con el Off Alimentaria, Stefan estrena un modelo de comunicación y experiencias entorno al vino en el ámbito profesional digno de imitar.
Quim Monzó el cocinero más loco del mundo al frente de los fogones de La Generosa demostró que está listo para decir que hay un nuevo must en la oferta gastronómica de Barcelona. Sus creaciones, en formato dos forquillas estuvieron a la altura de la música de Gorka Benítez y David Xirgu que con piezas propias de 1 minuto y medio fueron parte imprescindible para que este encuentro fuera pura emoción.
Los cuentos de Stefan, las música y la cocina nos envolvieron con un manto de emociones que llevaremos asociados para siempre a estos vinos. Simplemente queremos más.

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Mi otro formato favorito, que espero desde que lo conocí hace un año y que no hace más que descubrirme un mundo de vinos buenos y personas notables es el del vino natural y el Salón que crea y produce Benoît Valée en el Convent de Sant Agustí de Barcelona.
Ya he dicho que para mi como amante del vino pero también como comunicadora de un mundo determinado y su cultura, el descubrimiento de la civilización vino natural ha marcado un antes y un después. Me aproximo a estos vinos y a sus viñerón con la exitación de un niño que se reencuentra con sus colegas al volver a clase. Participo de una liturgia noble en donde se mueven por supuesto altas y no tan altas pasiones. Pero sobre todo se mueve una manera de estar en el mundo. Por eso al hablar del vino natural, de sus viñerón gitanos que cargan sus furgonetas con las novedades y las certezas, hablo y creo que hablamos de un equipo. Un modelo más Guardiola. Nadie dice ni pretende que esto sea un mar sin ondas. ¡Que aburrido sería! Pero definitivamente si estas emociones y experiencias que provocan estos encuentros son el mensaje que viene en cada botella, me quedo contigo, ay amor, me quedo contigo.

Hay muchas ganas y cada vez más seguridad en un camino propio. Hay cada vez más ganas de pasar a más acciones. Benoît tiene y nadie le puede quitar el hecho de haber puesto algo en donde había nada. Ahora hay que seguir. Seguir poniendo más creatividad y acciones de manera que la energía y el entusiasmo producidos por este Salón no se pierdan como un granito de arena en el desierto.

Mis queridos amigos tenemos que levantar las copas y mover el cuerpo para crear un agenda del vino en que el vino natural sea una cita obligada. Y a juzgar por alguna visita connotada parece que se va en el buen camino. Me encantó cruzarme al salir con Josep Roca, el Pitu, que discreto y en mangas de camisa se dejó caer por el Salón y hasta donde yo pude seguirlo habló y probó con tiempo y atención cada una de las creaciones que se presentaron.

Confieso que me encanta dejarme fluir por estos caminos personales y de personajes caóticos y fantásticos.