Ha muerto David Mills el observador, el creador, el encantador, el hombre que era capaz de contarte tu vida y dejarte boquiabierto. Ha muerto un perdiodista como la mayor parte de la gente cree que ya no existen y con razón. Ha muerto uno de los creadores de The Wire, una de las mejores series de televisión de la Historia.

The Wire es como Los Soprano un relato homérico moderno. La decadencia, la sordidez, la corrupción humanas. Los humores que funcionan de combustible para nuestras existencias que son los mismos desde siempre y se manifiestan en sus diferentes formatos de civilización. La traición, el exceso, la pasión, la ira, la avaricia, la cortedad y la longitud de miras. En formato realista que no quiere decir documental, con personajes que te acompañan en sueños y por los que te despiertas pensando cómo estarán.

Nuestro mundo está lleno de corrupción y decadencia y de formas tan perfectamente bellas de contarlo. Mills contaba la decadencia del imperio desde adentro. Nadie queda limpio ni totalmente sucio. Todos tienen algo. Como tu y como yo.

La pérdida es de la mirada y la manera de contar. Cruda, directa, natural.

Por eso cuando leo la noticia pienso el rey ha muerto, viva el rey! y quiero brindar por Mills y compartirlo con los que me lean, con uds. mis amigos de conversación. Para que devoren The Wire si todavía no la han visto o no saben de ella. No pierdan un minuto más. Solo tengan tiempo y sagacidad y sensibilidad para The Wire.

Por Mills no se brinda con algo ligero pero tampoco con algo peleón. David Simon otro genio creador dice que le gustaba discutir sin levantar la voz, con argumentos creativos. Fantástico. Son tan pocos los hombres así y tenemos una baja mortal, insustituible.

¿Con qué se brinda por David Mills?
Ya cada uno de los que lea y conozca The Wire podrá sugerir un brindis posible y os juro que los brindaré todos.
Yo pienso en un vino natural con caracter no necesariamente afinado sino que te da en el medio de los morros por sincero, directo, apasionado, carnal, que te dice mira esta es la verdad, directa al corazón, no hay más ni menos. Un vino largo en la cabeza que te deja el cuerpo ligero, en paz. Y me hago mi propio cóctel natural.

Pero será una combinacion de carcateres. El brindis que hago es una combinación del caracter crudo, directo y excesivo de Laureano Serres y el carcater poético y sutil mas nunca jamás domesticado de Manolo Valenzuela.

¿Uds, con qué brindarían?

Levanto mi copa y derramo lágrimas de pena egoísta por David Mills,

so long my friend:(