Siendo una mujer menuda y fuerte, neoyorquina y judía, que habla en primera persona y cuenta sus aventuras con el vino hilándolas como perlas a partir de los avatares de su vida amorosa, resulta como un personaje de Woody Allen, probablemente la Mia Farrow de La rosa púrpura de El Cairo.
Estudiaba terapia de la danza mientras se dejaba llevar por un olfato que heredó no de sus padres sino de sus abuelos. Ya de pequeña lo olía todo antes de llevarlo a la boca, hasta el punto de librarse de caer fulminada por un pescado en mal estado, como le sucedió al resto de su familia, durante una celebración.
Llegó al mundo del vino por casualidad. De hecho, no conozco a nadie, crítico, amante del vino, inclusive master of wine, que no haya llegado por esa vía. Inclusive muchos de los creadores de vino natural, llegaron a hacerlos como llegó el roquefort a la humanidad, por un olvido o una distracción.

¿Por qué crees que este libro es importante para los amantes del vino en el mundo hispano?, le pregunté.
La publicación de mi libro en España es algo que me emociona profundamente. Me conmueve despertar la atención de esta manera. Sólo puedo suponer que esto tiene algo que ver con una naturaleza orgullosa del amante del vino en España y un sentimiento de pérdida porque el vino de verdad está desapareciendo en favor de uno de tipo más ‘internacional’. Si el libro es importante para España es porque probablemente expresa lo que sienten de corazón los enólogos y los amantes del vino,
me contestó.

Yo creo que La batalla por el vino y el amor o como salvé al mundo de la parkerización, es un libro muy entretenido, que se lee a toda velocidad y que le puede gustar tanto al amante del vino, como al de viajes, como al de novela de aventuras o el Robin Hood de Ridley Scott. Tendría que estar en formato electrónico porque la información que aporta Feiring es impresionante en cantidad y calidad. Se hacen necesarios enlaces a bodegas, nombres propios, recetas de cocina, puntos geográficos, enología, calidad de las añadas, novelas románticas, películas de las de antes. Es imprescindible leerlo con un bloc y un boli a mano.

Alice Feiring recorre el mundo del vino para buscar respuesta a una pregunta: ¿por qué se estandarizó la creación de vino en todo el mundo y cuánta responsabilidad tiene en el asunto Robert Parker Jr.?

Y la respuesta es la excusa para una guía de lujo por el mundo del vino natural sobre todo en Francia y en Italia. Un despliegue de cultura de vino, sentido del humor, información, sensibilidad y resistencia. El universo Feiring está hecho de maestros, amigas, amores, ilusiones rotas y el objetivo de luchar por el vino que le gusta. De terroir, sin máquinas de ósmosis inversa, ni levaduras seleccionadas, ni barricas nuevas y pequeñas. Vinos que la enamoren por la expresión de la fruta, el terroir y el viticultor. Vinos auténticos antes que tradicionales, como concluyeron con su amigo y maestro Joe Dressner.

También es como un manual de autoayuda para superar la timidez ante lo desconocido y a preguntar.
Para ella todo comenzó cuando la mujer por la que su padre había abandonado a su madre, le propuso saquear la bodega de su ex marido. ¿Almodóvar? No! Feiring, nice to meet you! Ella, tímida aún, se quedó con tres botellas, una de ellas un barolo de Giaccomo Scanavino, y a partir de aquí, el barolo comenzó a darme vueltas en la cabeza como un moscardón. Tenía que saber de qué se trataba.

Mientras leía el libro, quedé con mi amigo Marc para ir a celebrar los cuatro años de la Enoteca d’Italia y decidí dejarme envalentonar por la lectura de esta nueva “amiga”. Resolví superar mi propia timidez, entrar con la voz aclarada, ejem, y pedir un barolo para tiempos de crisis.
Lo hice. Se lo pedí a Leonardo que sonrió desde su giacomettiana flacura y pasó a explicarme qué es un barolo, cuánto hay que esperarlos, que le resulta absurdo y que además los barolo son de la región de enfrente a la suya, el “enemigo”. De su relato y mirando con el rabillo de mi ojo izquierdo las etiquetas con los precios, supe que todavía no me había llegado el  tiempo del barolo. Sin embargo cuido con mimo en mi nevera a 17 grados un nebbiolo que Leonardo nos vendió entre lágrimas, porque era la última botella de un vino absolutamente biodinámico y a su juicio fabuloso: Hilberg Pasquero de Langhe, de 2007, 100×100 nebbiolo. Gracias Leonardo, gracias Alice.

Confieso que teniendo el conocimiento personal que tengo con una buena parte de productores de vino natural y artesano en España, me causaba especial curiosidad leer qué escribía sobre el asunto. Y para mi sorpresa, el capítulo dedicado a España está basado en Rioja desde donde se mueve un poquito a Galicia y un poquito al País Vasco. Así que el que lo lea en busca de la auto confirmación de las ideas, se llevará una decepción.

Comienza lanzándote a la cara todo el peso de un nombre con solera y que jamás hubiera asociado a un libro como este. Alice Feiring confiesa su amor incondicional por los vinos de Lopez de Heredia y sostiene que es lo único que queda de la Rioja auténtica. El resto van cayendo cuesta abajo rodando en sus barricas nuevas y pequeñas y francesas y modernizándose en un proceso de estandarización y muerte. ¿Rioja say no more? ¿No queda ni una esperanza?. Si claro. Según ella, allí vive y produce un francés muy joven, que apunta maneras y al que recomienda seguir de cerca. Olivier Rivière. Don’t boder me Alice!

Al leer ese nombre no me lo podía creer. Hacía unos días le había escrito un mail diciéndole que Alice Feiring venía a Barcelona y que me gustaría poder presentarle sus vinos! Lo habíamos conocido a nuestro retorno de FIVE. Nos recibió y durante dos horas nos presentaron, junto con Luis Arnedo, los vinos que hacen. Olivier me contestó agradecido diciendo que Alice había estado con él y que conocía sus vinos. Los vinos de Luis vienen en camino.
También pensé en los albariños de Todd Blomberg, pero once again, Alice se me había adelantado. Lo conoció en Millésime Bio y se fue a visitarlo después. Todd me dijo que se conocían, me envió el mail de Alice para que le hablara de su parte y que si íbamos a comer que recordara que solo come verdura. Kiss ya Todd!
Los albariños de Sucesores de Benito Santos bajan los decibelios en una conversación que se lleva a gritos. Son la autoridad serena, la fuerza tranquila. Son de estos vinos que los entendidos prueban y te dicen, mmm que buenos que están, ¡pero no son albariños! Alice tiene una idea a cerca de esto: el motivo de que el albariño, originalmente de olor neutro, hubiese empezado a oler, como el sauvignon blanc, a pipí de gato era que los productores de vino añadían a los vinos levadura de diseño para cambiar su textura, su aroma y su sabor.

Tanto unos como otros vinos no se encuentran en Barcelona, ciudad en la que vivo, ni en la mayor parte del territorio español. Los puedes conseguir comprándolos por Internet (La ruta del vino vende a Todd) o si viajas a Japón, Escandinavia, Suiza, Bélgica, Alemania, etc…

En pocos días la conoceré personalmente. Y espero que exista el tiempo para no hablar de vino, como dice que le gusta. Me encanta lo que escribe y cómo lo hace y además coincido; ahora quisiera saber otras cosas. ¿Cómo está La Flaca, estará enamorada, seguirá tocando en una banda de música francesa, habrá visto el Robin Hood de Ridley Scott?

Y por supuesto, ¿ha conocido más vino natural español? ¿Qué opinión tiene? ¿Vendrá a pasarse unos días por Granada, La Mancha, Catalunya?

Last but not least, me parece bien que Tusquets haya publicado esta traducción de un contenido de calidad que viene muy a cuento de los debates actuales en el mundo mundial del vino y creo que se hace más importante si sirve para abrir puertas a la edición de contenido producido desde el hispanomundo, su sensibilidad, sus personajes y sus obsesiones.

Nos vemos el sábado y después más chismes.

¡Salut y buen vino!