Emoción. Un nudo en la garganta. Tensión. La vida se te escurre. Te vas torciendo en el asiento y te caes. Vuelves. Se te corta la respiración. Las manos se empapan. Sientes taquicardia. Es inevitable. No me acuerdo de la primera vez que fui al fútbol pero ya no me lo puede quitar; ni quise. Viene de familia. En casa somos todos de Nacional, del Atlético de Madrid de Diego Forlán y del Barça de Iniesta, Puyol, Xavi y sobre todo Pep Guardiola, que supo crear un equipo de personas trabajando que hace mucho tiempo no se ve, por lo menos no tan públicamente. Gol.

Consumo prensa desde que gateo, incluida la deportiva, que tiene una épica tan desorbitada como necesaria. Nunca compro el periódico en día de semana; solo los domingos. Pero hoy bajé a comprar el pan y me fui a las Ramblas a echar una ojeada a las portadas. En otro tiempo los hubiera comprado todos; hoy no, solo compré uno, para todos los demás está la Red. Quería leer con parsimonia todos los cuentos. Quería ver como me contaban otros lo que yo había visto y sufrido.

Quería leer cómo habían vivido otros el paradón de Iker a Robben, cómo podían hacer para describir el quebranto insoportable de perder la final de un mundial. Uno de mis primeros impactos del periodismo deportivo fue un documental que se llama “Salve deporte eres la paz”. Si ya se, suena un poquito casposo, pero así se llamó la película sobre unas Olimpíadas en Alemania. Las épocas de boicots y dopping por un tubo. Eso lo supimos después. Pero el registro de los rostros soprendidos en la derrota, alucinados por el triunfo, el dolor y el éxtasis, es también parte de la crónica histórica, conmovedoras como Aquiles llorando por la muerte de Patroclo.

Iker Casillas, el mejor portero del mundial, que al decir de si mismo, tiene ya muchas tablas, sin embargo no podía con el cuerpo que calló fulminado de rodillas, envuelto en llanto, abatido de tensión y felicidad, descubrió lo que puede hacer una sobredosis de endorfinas combinadas con una alta retensión de nervios y responsabilidad. Con Casillas descubrimos que somos cuerpo, somos soma.

Pero quisiera detenerme, morbosamente si, en la derrota. El cuerpo responde igual pero los estímulos son otros. Robben, el único jugador digno de la selección naranja, se dejó caer de cuclillas y no paró de preguntarse porqué. Cómo es que había tenido el gol en la punta de su pie derecho y se le había resistido. Porqué, porqué, porqué.

Sneijder, sucio, pequeño y gran jugador, me hizo moquear con sus ojos cristalinos. Pero sus lágrimas no eran las de Iker. Eran de desazón, de impotencia, de vergüenza porque confirmaron que no hay dos sin tres. Su rostro era el de la derrota.

¿Y Uruguay? ¿Quién daba un duro por la celeste? No muchos. Y Uruguay ganó. ¿De dónde sacó la fuerza? ¿En qué rincón desconocido hasta ahora tenía guardada la autoestima? La gran sopresa de este mundial de Sudáfrica tiene un color y ese color es el celeste y para confirmarlo Diego Forlán, máximo goleador del campeonato, junto con el alemán Müller y el español Villa, con cinco tantos, se lleva para casa el botín de oro. Se va del continente negro dejándolo un poquito más celeste. Y trae a casa el orgullo de haber sido elegido el mejor entre los mejores.

Si Homero viviera sería cronista deportivo. ¡No lo dudéis!

A los campeones, SALUT! En estos días, los amigos de observatorio de vino, estuvieron proponiendo con qué brindar. Os dejo el bar abierto y salut a todos los seguidores de este torneo inacabable por suerte de ver quién descubre la próxima eno emoción.

Sibaritastur: (yo hablaba de Palo Cortado…)
… que propongas una celebración con esos vinos olvidados para nosotros, esos vinos enormes que tenemos en la zona de Jerez.
Yo propongo un Palo cortado Vors de Valdespino (cardenal).
David González:
… yo no soy muy futbolero pero hay una cosa que tengo clara, de siempre con los amigos, familia…. el futbol ha sido con cerveza y que mejor que una Estrella de Galicia de barril bien tirada, seguro que hay muchísimos uruguayos y paraguayos con corazón gallego y si me apuras seguro que en Ghana también.
Mariano:
Seguro que los goles de Alemania se nos hacen más fáciles de digerir con un Auslese,… pero que se preparen que a lo mejor el Guaje les escancia un par de botellas de sidra, “que fresquitas, entran solas”…
Bentley:
Me imagino que les gustaría, la Christoffel blond pero como el patrocinador del Mundial, es “Budweiser”. Quién le pone el cascabel al gato.
Para los Pelusas les sugiero un Laborum Malbec Bodgs. El Porvenir.
Como no creo que me de el presupuesto para el Françoise Bedel “Entre Ciel et Terre”
Beberé, Aecht Schlenkerla Rauchbier acompañado de sándwich de roast beef y rúcula, después un Häagen Dazs strawberries & cream.
Y si me abruma la sed, pasare a la l’an jub (aljibe) 1907; cervesa de Tarragona.
Pero con la canicule de estos días, propongo unas Kölsch o unas Alt; para toda la tropa.
Prosit!
Más Bentley:
El próximo encuentro de la selección española será en día no laborable lo cual significa que estaremos concentrados.
Dicho motivo requiere medio barril de Gineu Antius o Dougall’s, from Cantabria.
Un guiño al “guaje”.
María (más blaugrana que mai):
Pero se me ocurre que en homenaje a David Villa, que pronto llevará la camiseta blaugrana, a quien ha hecho uno de los comentarios y que firma como sibaritastur, y a mi padre que es d’uviéu… propongo un culín de sidra!!! (o uno detrás de otro…)
Marc(preguntado si existe una sangría buena):
Que yo recuerde de mis épocas de camarero dicharachero en una remota isla del mediterráneo, la Ley de la Sangría era la de los tres tercios (mira que cosa, como un vino de la Rioja), a saber: un tercio de vino (extremadamente barato y tóxico, por supuesto), un tercio de bebidas gaseosas de limón y naranja (de bidón y también tóxicas) y un tercio de licores/alcoholes de garrafa varios (de cuya extrema toxicidad no me atrevería ni a opinar). Éstos últimos no eran nunca los mismos y variaban en función de muchas cosas como: la luna, las mareas, el personal y el humor del momento del camarero (un poco como la biodinámica ;-) ). Luego, o mejor dicho antes, un poco de hielo, dos cortezas de fruta, un chorro de granadina y ya tenemos nuestra bebida favorita. La Ley de los tres tercios no es universal, pero yo diría que está bastante extendida por cualquier población de la costa española. Y posiblemente del interior del país también.

Y último claro aunque tal vez el más importante, Bentley:
Bueno; ahora sí, una copita de PC Privilegio 1860.
Festejamos la victoria.