Estaba en el aire la necesidad de ver y probar que es real que hay una manera artesana de hacer vino. Por eso la aparición de un simple mapa se transforma en un acontecimiento social que trasciende largamente el alcance de este blog. Están siendo muchos los que ven la idea y colaboran para que aparezcan aquí los vinos que les emocionan, porque saben cómo están hechos, conocen a sus creadores, los han probado lo suficiente, los defienden en un mercado que lidia sin remedio contra la abundancia artificial. Todo esto sucede de manera natural, espontánea, por instinto, porque hemos comprendido qué es artesano por empatía produciéndose una identificación molecular que va más allá de las palabras.

Entendemos el vino artesano en positivo y también por lo que no es. Las sensibilidades afines comprenden el marco de acción; el territorio que se va delimitando; las prácticas agrícolas que se reconocen y la filosofía de vida que se reivindica.

A veces, para ser claros, buscamos definiciones y las definiciones siempre tienen el riesgo de achicar el espacio, encoger el alma, excluir a alguien que de pronto pensaba que si pero claro, no encajo en el inciso dos del estatuto cuarto. Digamos que para ser claros corremos el riesgo de caer en una reducción irremontable.

Es probable que viviendo uno aprenda, pero esto es solo una posibilidad, porque el paso del tiempo en si no asegura nada. En general buscamos la comodidad de la manada, encajar en algo preestablecido, las medallitas de oro, los estamentos aristocráticos, los territorios conocidos, en fin, seguridad. Pero también puede suceder que en esta maravilla intensa y misteriosa que es la vida, uno decida caminar teniendo claro lo que no quiere, y al trabajar el contorneo de esos límites conozca, aprenda, pierda prejuicios que se nos caen como el ombligo y se críe más junco y menos roble.

Italo Calvino comenzó en 1972 una serie de textos que compondrían los cinco sentidos, pero murió antes de llegar a la vista y el tacto. Los otros tres se encuentran juntos, deliciosos e imprescindibles en un librito que se llama Bajo el sol Jaguar que publicó bien Tusquets en su desigual mas imprescindible colección Los cinco sentidos.

Por una cuestión de procedimiento literario, Calvino necesita aclararse qué es lo que hará, necesita definir el territorio de la imaginación suya (y tal vez también de la nuestra) que abarcará. Precisa dar un marco a su trabajo y para ello lo define, piensa en voz alta qué es el marco artístico y literario.

Para mi su reflexión vale para lo que nos ocupa aquí que es tratar de buscar, sin pecar de falsos justicieros, un marco tan claro como entrañable para movernos cómodos y ciertos dentro del maravilloso mundo en expansión permanente del vino artesano.

Esto es lo que establece como pauta para si y también para sus lectores Italo Calvino…
Hay una función fundamental, tanto en arte como en literatura, que es la del marco. Marco es aquello que señala el límite entre el cuadro y lo que está fuera de él: permite al cuadro existir, aislándolo del resto, pero recordando a la vez -y en todo caso representando- todo aquello que del cuadro permanece fuera de él. Podría arriesgar una definición: decimos que es poética una producción en la que cualquier experiencia singular adquiere evidencia destacándose de la continuidad del todo pero conservando como un reflejo de aquella vastedad ilimitada.