Terminar el post anterior diciendo que vovlería a hablar de la comunicación del vino provocó una revisión histórica de lo dicho en este observatorio sobre el tema. Fue conmovedor porque llevamos diciendo muchísimo en poco tiempo. Este blog comenzó en octubre de 2008 haciendo una declaración de intenciones respecto de la comunicación que hoy mantenemos y hemos ampliado. Decíamos entonces que era un proyecto joven que maduraría en Red y así está siendo.

De manera totalmente natural, sin aditivos ni conservantes. Practicando una comunicación tranquila, proponiendo la búsqueda de caminos que no solo tienen que ver con la imagen propiamente (cosa fundamental) sino con la discusión sobre las estructuras económicas en las que se mueve el vino. La distribución y la llegada lo más directa posible a los amantes del vino son nuestra prioridad, en la medida que nos vamos especializando en la investigación de modelos de producción y comercialización artesanos para el siglo XXI. Y nos preguntamos si las bodegas artesanas y las otras están preparadas en cuanto a sus estructuras de comunicación para enfrentar el futuro del vino.

El modelo artesano del que hablamos parte de la reflexión acerca de recuperar un ritmo de vida sostenible, agradable, amoroso, a escala humana, de recuperación del amor propio y del orgullo por el oficio que se practica, a la vez que ubicar estos parámetros en el contexto que vivimos que son sociedades tecnificadas, tecnológicas, que por lo tanto imponen la primacía de ciertas herramientas y maneras de hacer.

La pregunta que se hace la mayor parte de las personas con las que hablamos es si se puede ser atresano en el siglo XXI? Por supuesto que si.

Terminando el 2008 le pedí a Joan su opinión sobre el tema de la comunicación. Me parecía interesante la importancia que él le daba a la estética de su blog y el reconocmiento a los diseñadores. Me contestó con un post con el que estrenó 2009. Ha corrido mucha agua bajo los puentes y aquellos tres puntos en los que resumí su reflexión siguen siendo un faro. Y es exactamente lo que estamos haciendo desde este observatorio y desde somosene, cuando nos dejan la oportunidad, claro.

1) Para desarrollar una buena estrategia de comunicación los comunicadores debemos estar en el campo, al lado del productor, tomando contacto con él y con su forma de hacer. Conociéndolo.
No se si hay otros que están más, pero nadie puede reprocharnos el no estar en ruta todo el tiempo que podemos, invirtiendo nuestros recursos, conociendo y escribiendo sobre los productores. En este sentido creo que observatorio es uno de los pocos blogs que presenta los personajes y las personas detrás del vino.

2) Tener la paciencia para comprender que el vino es un proceso, como tal se da en el tiempo y choca contra la inmediatez de cabotaje que tanto caracteriza ciertas actitudes de comunicación hoy en día.
Recorrer los caminos detectando productores, meterse en su tierra y ensuciarse los pies y las manos (puede suceder que llegues a tu siguiente encuentro con las uñas negras), pasar por una vendimia, meterse en bodega, madrugar, sufrir y disfrutar muchísimo, compenetrarse con el proceso. Recién después hablar.
Cuando vuelvas a sentarte a pensar una estrategia de comunicación para una bodega, habrá cosas que te dará vergüenza vovler a decir.

3) Practicar una comunicación sincera.
No flash, no tecnología esclava, no engañar vendiendo aire. Darse el tiempo de conocer a la persona para la que se quiere trabajar. Compartir botellas, tiempo, caminatas y comidas, a ser posible habiéndolas hecho en casa. Hay que hablar, percibir a la persona, respetarla.
Luego podremos traducir esto en palabras e imágenes.
No aceptar todo lo que nos diga nuestro potencial cliente. Él tiene los secretos de quién es pero nosotros sabemos comunicarlo.
No mentir y no ceder a la tentación de hacer cosas que sabemos que no van porque necesitamos pagar el alquiler del estudio. Dormir tranquilos.