Un trío de muerte

El domingo me desperté pensando en una botella. Dicho así suena border line, pero me enamoré de un francés, concretamente un vino de Côte Rôtie que hacen Michel & Stephane Ogier. El culpable de todo fue nuestro galáctico amigo Fredi Fresquito que no hace más que señalarme la senda del mal camino. Por si esto fuera poco inauguramos la noche con un vino blanco de Borgoña que hace Anne Claude Laflaive pionera entre los pioneros de la biodinámica en aquella zona de Francia y seguimos con un Barbera D’Alba que hacen en G.D.Vajra. La syrah (que se pronuncia en francés no en australiano) de Côte Rôtie directamente me robó el corazón, me desveló, se metió en mi cuerpo con su pimienta rosa hasta despertarme el domingo como si se tratara de un amor furtivo. Aviso a navegantes, estos vinos pueden provocar conflictos conyugales;-)