Marc Lecha, Malena Fabregat, Claudio BadoEl martes 20 de diciembre de 2011, Oriol Pérez de Tudela y Albert López-Amor, presentaron el último debate por este año de La felicitat possible, un intento elevado de ver y sentir y hablar del mundo de la cutlura del vino desde diferentes disciplinas de las ciencias sociales como la filosofía, la sociología, la arquitectura, la economía. Un intento de diálogo con los agentes del sector como sumillers, mercaderes, gastrónomos, hosteleros, viñerón.

En estos tiempos de vuelos rasantes, en que parece que sólo se trata de sumar, restar, dividir y multiplicar, ellos tienen el tupé de pensar en libertad, de provocar asociaciones imposibles, de buscar otros puntos de vista, de cuestionar y cuestionarse. Se atreven a hablar sobre la felicidad, el placer, el goce de la vida y además lo practican. Son quijotes indiferentes a la indiferencia. Que se llena la sala, lo celebran; que son cuatro gatos, la emprenden como si desbordara el recinto. Lo que les importa es colocar ciertas cuestiones en el Universo y ya las fuerzas cósmicas y cómicas nos encargaremos de darle la difusión, la importancia, el lugar. De darle existencia. Yo celebro este emprendimiento. Lo agradezco. Me parece de lo mejor, más arriesgado, interesante, mente abierta, que he vivido entorno del mundo del vino en este año 2011.

El martes 20 celebraban la última reunión de este año. Y éramos cuatro gatos. Anna Figueras y Manel Raventós fueron convocados para hablar sobre El Placer.
Anna, que es museóloga y antropóloga, habló del placer de investigar la cultura del vino, de recorrer su territorio, de conocerlo y de cómo esto, en un mundo de hace 15 años no más, la llevó junto a su marido a adquirir uno de los sitios más emblemáticos hoy de la comarca de Priorat, Cal Comte. Habló del placer del riesgo de meterse con dos sueldos en una aventura de rescate, de memoria, de decidir que la pintura de las paredes, en según qué casos debía quedar así, descascarada, auténtica. Anna habló del placer intelectual de investigar, descubrir, procesar, rescatar, renovar y a partir de ahí sentir un paso de evolución. Hecho con sus manos y su sensibilidad. Autenticidad, estética, conocimiento. Sus tres pilares en la vida.
Manel Raventós empezó su discuro con una pregunta y yo sentí que me la estaba haciendo a mi o que podía ser el recurso perfecto para cerrar este año 2011 en este blog. Raventós contó que en 1985 se planteó fundar una nueva marca de cava. Y que junto con ese deseo vino la pregunta, ¿una marca más de cava? ¿qué sentido puede tener? ¿cómo compagino mi deseo con una empresa sostenible? Sus respuestas fueron las de la autenticidad, la estética y el conocimiento, los tres conceptos antes volcados por Anna. Habló de terroir, de cava de finca, de no ser lo suficientemente grande como para tener que rendir cuentas a la CNMV. Habló de la importancia de la empresa familiar, estructura a la que pertenece la mayor parte del sector del vino en España.

Yo creo que el éxito de una empresa no es 100% explicable desde un exell, sea éste todo lo complejo que sea. Hay factores emocionales y también hay factores de suerte, como decía Napoleón. Hay una fuerza que es la convicción y otra que es la constancia. Y una más, que debería ser la más potente de lejos, que es la calidad.

Pero lo que es importante hoy es la pregunta: ¿Qué sentido tiene agregar algo más al mercado? ¿Qué sentido tiene lo que quiero vender a otros? ¿Estoy agregando valor o estoy contribuyendo a la abundancia artificial?
A Raventós como a Anna el tiempo y los clientes que vuelven les están diciendo que tenían una propuesta que el mercado era capaz de asumir, absorber e inclusive hacer crecer. Han agregado valor y lo mantienen.

Cuando después de dar infinitas y dolorosas vueltas, investigaciones, de hacer cuentas de arriba hacia abajo y viceversa, con Marc y Claudio, nos decidimos a transformar una pocilga del Poble Sec en un lugar bello desde donde hacer público nuestro amor por el vino artesano y por los artesanos que los hacen, nuestro descubrimiento de un mundo que se hace con orgullo con las manos, y ponerlo en valor en el mercado, hicimos la apuesta por la belleza, el placer de vivir bien con poco pero bueno, la obstinación de agregar movimiento a la quietud y al miedo que paraliza. Y nos va bien. El barrio nos saluda y agradece un poquito de belleza y una tiendita de vino que no había y una onda y una actitud. Se sienten bien en nuestra casa.

Por todo esto, 2011 no habrá sido un año más. No lo está siendo. Hemos decidido salir a la guerra con botones, de outsiders totales, sin aparato que nos respalde, ni cuenta bancaria, ni herencia, ni familia con tradición, ni padrinos, ni madrinas, sólo tenemos a Niní, nuestro particular angel de la guarda. Salimos al mercado con ilusón, convicción, preocupación y responsabilidad. Y cerramos este año con las cuentas en negro. No debemos, no nos debe nadie. Estamos al día con todos. Y nos hace felicies y nos llena de orgullo haber creado un espacio de encuentro entre amantes del vino, viñerón, artistas plásticos, músicos, gentes de todo pelaje, clientes vecinos del barrio que al salir de trabajar, vienen a buscar un vinazo como la copa de un pino para beberse con un chuletón de apenas 700g.

Por toda esta gente levanto y levantamos nuestras copas este fin de año, recordando como dice Juan Urrutia, que en la abundancia todos somos generosos y que es en la necesidad que aparece la verdadera grandeza.

Salud mis queridos seguidores, amantes del vino y viñerón, amantes de escribir, de contar historias y de generar a como de lugar calor humano e ilusión! Brindemos por lo auténtico, por lo estético y por la sed constante de conocmiento!
Malena