Perché il rischio, non così remoto, è quello che a forza di non alzare la testa del bicchiere ci si dimentichi che la sopravvivenza di un settore è nelle mani dei consumatori, e quindi nelle nostre. Giancarlo Gariglio, editor de la guía Slow Wine.

El vino pierde consumidores y la cultura del vino adeptos. En España pero en otros bastiones, más sólidos, del consumo y la creación, como Francia e Italia por ejemplo. La cerveza gana consumidores y la cultura de la caña por un euro triunfa por doquier. Y si bien es casi imposible organizar un evento entorno del vino en un día virgen, esta inversión no ve sus frutos en cuanto a ganar o no dejar de perder “clientes”.

Cuidado porque estos días estoy pensando mucho y dedicándome a la interpretación de datos estadísticos, una de mis actividades favoritas. Según granelwine.com que cita Marc en su reclamo, se pierde consumo de vino de mesa pero se gana consumo en vinos con D.O. En 10 años, gracias a la caída del granel, lo poco que crece el vino con D.O. parece muchísimo, 40%.

El consumo que se pierde imparablemente es el del granel o vino de mesa, lo que refleja el cambio en hábitos de consumo de la mayor parte de la sociedad española, lo que demuestra que probablemente España no fuera un país con “cultura” de vino, sino un país que se bebía lo que hacía tradicionalmente. Entre otras cosas vino. Se ha dicho alguna vez que aquí los chicos en lugar de nacer con un pan debajo del brazo nacían con una barrica de vino.
Pues bien, ¿con qué nacen hoy los chicos debajo del brazo?

Hoy nacen con cero expectativas, vienen a una sociedad de un nivel de corrupción e indiferencia a la misma espeluznante, que señala, advierte, de la profunda debilidad que se consolida para ser conscientes y defender rasgos de identidad muy propios, como por ejemplo la cultura mediterránea, que es la suya.

Llegados a este punto, que los jóvenes no tengan interés por el vino, es lo de menos. Además, ¿qué importa si no quieren beber vino? ¿Por qué tienen que hacerlo? ¿Para que yo pueda vender, producir, comerciar? ¿Cuál es el problema y cuáles son las señales?

El problema es para el que hace vino y lo vende. Ahí es fundamental cambiar de encuadre, de punto de vista. Esto del lamento por los jóvenes comienza a oler a naftalina.
Las señales, esas hay que verlas con honestidad para saber dónde se está parado. Y tengo la sensación que el vino está teniendo el mismo derrotero que todos los productos que concurren al mercado español, incluidas por supuesto, las personas.

El que no tiene hoy una súper especialización, la tiene chunga para no convertirse en carne de cañón, me van a permitir lo marxiana, pasa a engordar el ejército de reserva (quitemos lo de industrial que también se va al garete). Y el que tiene la buena formación puede decidir quedarse por amor a la patria a pelear por una astilla del hueso o irse en busca de una vida mejor.

El vino de mesa, sin señas particulares, tiene problemas para encontrar su hueco hoy en este mercado. El vino con D.O. más allá de su calidad, crece en consumo interno. Y el vino que desarrolla verdadera cultura por las formas de hacerlo, por las búsquedas de sus creadores, por la investigación y el verdadero cuento que hacen del terroir en que están hechos, se exporta prácticamente todo.

¿Cuál es el problema? ¿De quién es el problema? ¿Cómo sufre el sector este asunto? ¿Por qué tanta historia? ¿Qué pasa si Estrella Galicia paga para que se brinde con cerveza las campanadas de fin de año?

El problema, es que no sabemos cómo levantar la cabeza del propio vaso, como reclama Gariglio. Él está fundamentando la importancia vital de publicar un corpus sólido y muy serio de información (Slow Wine) a partir del cual poder generar masa crítica, debate de ideas, de puntos de vista. Y yo en el contexto español actual no encuentro un sólo punto de apoyo para ser optimista.

Lo editado en papel en general es pobre y subvencionado. Y la subvención, en cualquier parte del mundo, condiciona el contenido. En cuanto a blogs, creo francamente, que somos aburridos cuando no, además, onanistas, con una dificultad potente para mirar por encima del propio vaso. Todo suma, pero no hace mella. El mejor periodista de la cultura del vino en España es un francés, Vincent Pousson, que en ciertas ocasiones se va de pista con lo chauvinista, pero escribe muy bien, dice, denuncia, provoca. Entiende y emprende la misión de tábano de todo buen periodista. El sector aquí es complaciente, porque ir contra según qué cosas es muy fácil. ¿Quién tiene dudas de que Alimentaria es una putiferia?

Cuando un jurado popular, aparentemente independiente y libre de toda sospecha, consideró que el ex president de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, no tenía responsabilidad en toda la trama de corrupción sin precedentes, conocida como “caso Gürtel”, la prensa trajo a colación una característica que parece ser rasgo de identidad del español, “en España el que resiste, se salva”.

¡Pues si se trata de esto yo me vuelvo al pueblo!

Salut.