emocion

Son ellos los culpables de que vuelva a publicar en este blog.
Marina Cruces y Antonio Portella se inventaron este salón hace 4 años.
En pleno junio, con un calor del caralho, nos dan albergue a nosotros, amantes furtivos del vino, a los vinos y a sus creadores, en un sitio sobrecogedor. El claustro de la Catedral de Tui. Sitio de frontera, sasona la emoción que se cocina durante las horas que dura el encuentro, que se hace cada vez más corto, que nos falta tiempo, que queremos más. A mi me pasó desde la primera vez.

Nos reciben el claustro y su sombra agradecida, el Miño, intenso y silencioso, presencia que refresca y es antesala de Portugal, ahí enfrente; sobre las piedras del casco antiguo de Tui, otrora ciudad fortaleza, que hoy sobrevive digna al paso del tiempo y a la fuga de todo y todos, percuten los pasos y vuelve el eco de los tiempos. Para su bien y para su mal, todos se conocen. Ahí están los amigos. No eran mis amigos la primera  vez que fui. Y hoy son una parte de mi vida. En serio. En este clima vas a conocer muchos vinos y muchos viñerón. Sobre todo gallegos y portugueses de Lisboa al norte. Y también peregrinos de otras tierras y mismos amores. Tengo ya muchas ganas de dar un abrazo y beberme los vinos de Rafa Bernabé, que nos tiene con los dientes largos de ánforas, barros, colores intensos y locas pasiones.

En A emoción dos viños vas a conocer los nuevos paradigmas del vino a un lado y otro de la frontera geográfica. ¿Qué es eso? Simplesmente Vinho, como grita a los cuatro vientos Joao Roseira desde Portugal. El fin de los vinazos. El control de la madera y las sobre extracciones, la frescura, que en esta parte de la topofilia vinícola viene dada, la no manipulación del vino, nada de toqueteos. La fruta, la tierra, los vientos, las personas. Vinos de terroir, de esos terroir. Del Dao, el Douro y Vinho Verde, de Rías Baixas desde todos sus rincones, Ribeiro, Ribeira Sacra, Monterrei, Mandin de donde vendrá Xico, la locura y la sensatez hechas vino y vida.

Cada año hay más productores. Cada año les cuesta menos convencernos de ir. Este año creo que rondan los 45 productores y yo pediría dos días de cata y que uno fuera lunes y que vinieran los profesionales que compran y venden, que llevan y traen, los mercaderes, señoras y señores muy importantes en estos asuntos. Se van consolidando salones así por toda Europa, los hay como de toda la vida, los hay más recientes. Como Simplesmente Vinho, que organiza Joao Roseira, desde hace un par de años en Oporto y va de camino a ser una verdadera joya, The Real Wine Fair y The RAW Artisan Wine Fair en Londres y Viena, todo lo que sucede en Francia, no haré la lista que es impresionante.

A emoción dos viños ya es un salón que se hizo mayor, llegó a una forma de la adultez y será de aquí en más un punto de referencia y peregrinaje. Tiene todo para sumarse a la lista de citas obligadas. Y las señoras y señores mercaderes del vino, críticos, escritores, formadores de opinión, tienen que apuntarse esta cita en la agenda. Cuando piensen cómo van a pasar frío a La Dive Bouteille, piensen en la sensualidad atlántica del sur de Europa, y no tengan miedo, les morderemos pero con gusto… ¡Ya están tardando!