Ante un escenario en que la recuperación económica existe pero es frágil sobrevivirán a la crisis aquellos que tengan un proyecto postcrisis claro, afirma fuerte y claro David De Ugarte, que dibuja un panorama de presente y futuro inmediato basado en cuatro ejes que giran entorno a las consecuencias de la crisis para la calse media y los pequeños emprendedores, en un marco de progresiva pérdida de influencia de los estados en la gestión de los asuntos tanto nacionales como internacionales, favoreciendo la aparición de agentes trasnacionales de todo tipo.
Y especula a cerca de quién triunfará y quién sobrevivirá en este escenario. Como el mundo del vino es parte de este mundo y como la mayor parte de este sector está compuesto por PYMES que son además, y en algunos casos, empresas familiares, me parecía muy oportuno acercar esta información.
¿Qué empresas de este sector están preparadas para sobrevivir a esta crisis?
¿Qué medidas están tomando para sobrevivir los próximos 5 años?
De Ugarte propone una serie de lineamientos muy atendibles y sugerentes. Habrá que ir abandonando los localismos tendiendo a lo trasnacional; habrá que trabajar lo más lejos posible de los bancos y lo más cerca de estructuras de gestión cooperativas y solidarias que además de generar flujos de dinero estimulan la cohesión social de base; habrá que entender que la Red es toda la Red y no solo una parte cercada. Los mecanismos de elearning no serán una excepción afirma; debemos estar atentos a todos los contenidos de altísimo valor que circulan por la Red y muy accesibles.
De Ugarte describe este modelo como un modelo resiliente en el que triunfa el que tiene la capacidad de sobrevivir y salir transformado en este caso de una crisis con dimensiones no solo económicas sino sociales y polítcias de primera magnitud.
Quiero trasladar este planteo al mundo del vino y saber cómo están enfrentando la mayor parte de pequeños y medianos productores, alguno de los cuales conozco, esta crisis. Cómo se están adaptando; qué medidas están tomando y si se sienten identificados en alguna medida en el escenario aquí descripto.
Creo que estas preguntas que hago son necesarias, pero más lo son las respuestas.
Así que quedan invitados a compartir este artículo con los amigos, socios y colegas y a dejar sus testimonios. Cuéntenme a mi y a todos cómo se están preparando para enfrentar el mundo que viene.
¿Sabes lo que estaba haciendo hoy a las cinco de la mañana?, le preguntó una enfermera a la otra, en la fría y soleada mañana del 30 de diciembre en el Hospital del Mar de Barcelona. Estaba haciendo la compra por Internet mientras preparaba el material del máster.
Esta mujer que pasa los cuarenta, es profesional, no gana mucho dinero y seguramente se hace cargo sola de la logística de su hogar, tiene en la compra online un aliado imprescindible. Quítale el ordenador, la conexión y la compra online y le complicarás la vida. No es nativa virtual, no es una chica de mamá que tontea con sms a miles de amigos, no estaba a las cinco de la mañana cotilleando en facebook. Para ella Internet es una solución y por eso va generando una relación de confianza y familiaridad con la Red.
Comienzo el año pensando en modelos de negocio viables y sostenibles. En todas las combinaciones creativas que se pueden hacer. Porque como decía Einstein, en tiempo de crisis, vale más la creatividad que el conocimiento.
El sector del vino tiene mucho que contar y mucho que esperar si apuesta por Internet. Esto no es materia nueva. Pero van apareciendo modelos de gestión interesantes, que dan ideas. Estos días de leer el periódico en papel y disfrutar del ruidito de las gotas de la lluvia en la terraza de casa, encuentro dos notas que me interesa compartir con uds.
La primera, al contar la iniciativa de dos amigos de Gijón, describe un modelo “tu te lo guisas, tu te lo comes”, que hay que tener en cuenta como algo posible, al alcance. El segundo, cuenta del maridaje entre la gastronomía y la venta directa online, contándonos una serie de ejemplos que van desde grandes emprendimientos, a venta directa de pescado fresco.
“Tu te lo guisas, tu te lo comes”: se trata de tener una incidencia directa en todas las partes del negocio: hago el vino, lo vendo en mi tienda y lo doy a probar en mi bar. En lugar de promocionar solamente mi producto, tiro de él para promover el trabajo de más personas. En este caso hay un componente fundamental para ayudar al éxito del emprendimiento: se hace con ganas, convicción, felicidad. Cada vez más, el éxito o el fracaso de los emprendimientos, estará vinculado con las emociones que se mueven dentro. Sobre todo cuando hablamos, como es el caso, de estructuras pequeñas o a lo sumo medianas, que asocian amigos y familiares, y en las que las emociones positivas y negativas juegan un papel clave. Hablaré más adelante de las empresas familiares. No es un tema nuevo, pero todavía hay mucho que recorrer en este sentido. Solo aporto hoy un dato, según afirma Inma Puig desde su libro Retratos de Familia, en Europa hay más de quince millones de empresas familiares que dan trabajo a más de cien millones de personas.
En el maridaje perfecto, encontramos nuevos casos de empresarios PYME, que deciden entrar en el negocio online con resultados muy positivos. Creo que entre lo positivo de dar publicidad a este tipo de emprendimento, es que las personas que las llevan a cabo no son gente que venga del mundo virtual sino personas empresarias como hay tantísimas que han sabido comprender, porque seguramente alguien se lo ha sabido comunicar, la importancia de la Red en la comunicación, captación y fidelización de clientes.
Como primer post del año, éste pone una serie de temas sobre la mesa de nuestro debate.
Este blog está cumpliendo 15 meses. En este tiempo lo hemos ido alimentando con preguntas y convicciones sobre cómo funciona el negocio del vino, cómo se produce el vino, cómo se vende en los mercados internacionales, cómo ha ido reaccionando el sector a la crisis económica y cómo hacer para lograr que los mercados amantes del vino puedan conocer el trabajo de los productores artesanos.
Este año será el tiempo de capitalizar la experiencia del movimiento, el conocmiento y la conversación multisectorial, para enfocarnos en propuestas concretas de acción y por supuesto seguiremos investigando, especulando y preguntando qué ideas nuevas hay en nuestro entorno.
Este será el año de convertir al sector del vino y la comunicación en una opción de trabajo y de felicidad para las personas que estén enfrentando estos tiempos duros con ánimo de construir, de crecer y de demostrar que la confianza, la solidaridad y los proyectos colectivos pagarán al alza y serán grandes triunfadores.
Mis queridos amigos brindo por un buen año juntos, en el desafío de poner creatividad para ver la luz!
Brindo como siempre con el vino bueno que nos hace mejores y más bellos!
Al estrenar este blog en octubre del año pasado le pedí entre otros a Joan Gómez Pallarès que me contara cuál es a su juicio la importancia de la comunicación del vino. Él tuvo como lo dije en su momento y reitero ahora la gentileza de responder abriendo este año 2009 con un post en su blog. En el correr de la misma repetía que juraba que nunca más escribiría sobre estos temas, que aburren. Por suerte tuvo una recaída y fue el post referido a JO! y a su estrategia de posicionamiento. Los ponía a caldo con argumentos que comparto 100×100 pero hablaba de ellos, como le recordó alguien en los comentarios, haciendo que parte de la estrategia JO! lograra uno de sus objetivos: ¡que se hable!
Creo en el enorme valor de Joan como comunicador. No sólo lo creo yo sino sus seguidores que se cuentan por o directamente ya se pierde la cuenta y profesionales de la comunicación como por ejemplo la revista Gourmet de El Periódico que lo ha fichado recientemente. Y también creo que hay una insistencia por su parte en rechazar el factor comunicación en el vino que no comprendo excepto por una cosa: a todo profesional en cualquier rubro que se mueva, le pasa que pierde distancia y cree que el resto de los comunes mortales están en su mismo nivel de información y acceso a la misma. Pero no es así.
Correctísimo. Pero permíteme una pregunta Joan ¿cómo llegas a probar los vinos que pruebas? ¿Y cómo crees que lo hace el amante del vino de a pie?
En este momento el sector del vino en España y especialmente en Catalunya se encuentra en una encrucijada muy delicada. No hay foro del que nos enteremos en que no se hable de la importancia vital de las estrategias de comunicación, posicionamiento e identidad para el vino. Aparentemente es fácil de comprender: la competencia es inhumana y hay que lograr comunicar sinceramente las virtudes de cada vino para que el consumidor no experto, aproximadamente el 95% de los compradores de vino se considera así en España, estire su mano hacia un producto en particular. Y no hay foro en que en este sentido el sector del vino español y especialmente el catalán no salga muy mal parado.
Y no estamos hablando de formas de botellas o etiquetas colocadas boca abajo, estamos hablando de la falta total y completa de conocimiento y aun peor de interés por conocer las herramientas como por ejemplo las que regala Internet que pueden apoyarlo, despegarlo, sacarlo de la cerrilidad y de lo cutre. No se detecta intención ninguna de trabajar juntos las áreas en que ésto es posible, como por ejemplo estrategias puntuales de promoción y comercialización. Hay un mundo al alcance de la mano y no están tirando de él. Es muy difícil la conversación con el sector.
Por eso desde este blog que reconoció desde el primer momento y sigue haciéndolo, la importancia de comunicadores, divulgadores y preceptores como Joan, hago el reclamo de prestarles todos justamente y ¿juntamente? más atención al factor comunicación o por lo menos no remar en contra.
En los comentarios al post anterior, Nacho, Bentley, Paschal y Ricardo nos pasaron algunos datos sobre refugios urbanos y estrategias varias en donde guareserse de los calores intensos del verano y también del frío cruel del inverno.
La valoración de cada uno pasa por servicio, carta, precios, ubicación.
Leyendo alguno de los comentarios he decidido contar mi particular via crucis con la ciudad de Barcelona (me perdone Joan);)
Hace tiempo que ya no salgo con rumbo fijo sabiendo que voy a un sitio conocido, en donde me tratarán bien, me sorprenderán por el conocimiento y el reconocimiento y pagaré algo que entienda como un justo intercambio entre la calidad global de la oferta y lo que me cobran. Creo que el modelo Barcelona está muriendo por culpa de la ausencia de un plan estratégico de calidad para la ciudad desde las diferentes instancias de gobierno; por falta de sensibilidad de sus dirigentes que lucen de modo obsceno los dientes largos, la imaginación nula y un afán recaudador de gruppie pesetero.
Si partimos de la base que en la actual coyuntura económica los modelos con probabilidad de sobrevivir son los que agregan valor a la comunidad en la que actúan, entonces el modelo Barcelona va al fracaso más estrepitoso o mejor dicho está hundiéndose con todo éxito en la falta de rigor, de elegancia, de glamour, de calidad y sobre todo de respeto a los ciudadanos que la habitamos y a los “guiris” (turistas) tratados con desdén desde la fritanga barata y los baldes de sangría de las Ramblas. Modelo impersonal, lavado, de souvenirs y shawarma (en el mejor de los casos), cuatro locales pijos con precios altos no hacen modelo. Y los edificios con firma menos.
Vivo en el centro de la ciudad en donde la rotación en el giro comercial de los locales es altísima; es decir pasan de lo más variado a locales de souvenir. (souvenir: sombreros mejicanos, camisetas del barça, porcelanas de Yadró y cristales de Swarowsky. Vestiditos de bailaora y zapatos a juego, abanicos y mantones de polyester por supuesto. Postales, pilas, cámaras de foto descartables:( Es casi imposible sacar adelante otro tipo de propuesta y para probarlo los invito a recorrer esta ciudad para descubrir. Y cuando la estén recorriendo un enjambre de paquistaníes, indios, nepalíes, etc se les vendrán encima como zombies repitiendo el mantra cerveza bia (beer), cerveza bia, cerveza bia. Y si sigo este post puede transformarse en una retahíla de quejas todas bien fundamentadas pero al final cargosa.
En la entrada del Kunsthaus de Zürich hay una representación de la puerta del Infierno de la Divina Comedia creada por Rodin. Creo que podríamos traer una en cartón piedra (que aquí, dado el panorama, pegaría el golpe de ojo;) y recordar lo que el gran poeta florentino escribía:
Sadhyo, Malena, Gabrielle ante las puertas del Infierno
El sector de la viña y el vino de Catalunya está en condiciones de desarrollar estrategias innovadoras para promocionar y comercializar sus productos de manera de tener un mejor posicionamiento y mayor alcance del que tienen sobre todo dentro de las fronteras catalanas y españolas. Recordemos que el 70% de lo que se produce se exporta.
¿Por qué? Porque es un gran productor de conocimiento o si hablamos de vino-terapia es un gran productor de autoconocimiento. Que un grupo sea capaz de crear y distribuir conocimiento es fundamental para su supervivencia pero no es todo. Puede morir aplastado por su peso sin haber sabido qué hacer con él.
En este sentido el tiempo convertido en tradición puede ser el peor enemigo, un lastre que impida llevar a cabo saltos vitales dentro de la tecnocultura en la que vivimos. Y que aleje cada vez más a los jóvenes de una cultura que sienten arcaica, erudita, para los mayores, que cobra sentido dentro de liturgias familiares que se imponen y que yendo todavía un poco más a fondo saben a hostia y cargan de culpa.
Después de escuchar a María Jesús Salido contar las fortalezas del sector y los resultados del estudio sobre vino y jóvenes presentado por el Observatorio Español del Mercado del Vino, parece razonable pensar en que están dadas las condiciones para actuar en clave colectiva y que no se puede esperar un minuto más, ya sea a ver quién hace antes las cosas (que se queme otro) o a que suceda un milagro.
Dentro del colectivo productores de vino en Catalunya ya hay bodegas que dan pasos innovadores en sus estrategias de posicionamiento ante sus promotores: amantes del vino, vendedores, restauradores, importadores, agentes de ventas dentro y fuera de fronteras.
Somosene estuvo en estas jornadas de innovación de DEBATDEVI presentando el caso práctico Cingles Blaus, una bodega joven, moderna y mediana empresa de Cornudella de Montsant, que aceptó integrara códigos de dos dimensiones en sus etiquetas para buscar un posicionamiento que la identifique con un estilo de vida, con una actitud.
Creemos que sus pares, el resto de bodegas que comparten D.O., territorio y demás elementos que pueden llegar a componer una identidad cultural, deberían analizar lo que hace esta bodega, porqué decidió esta estrategia y de qué manera todos pueden valerse de las mejoras que propone gracias a ser la primera en correr los riesgos y experimentar. Esto es INNOVAR: cuando la acción de un particular puede ser beneficiosa para el colectivo en el que actua.
Los códigos de dos dimensiones son herramientas tecnológicas, chismes, gizmos, ideales para hilar comunidades de prácticas y acciones colectivas de promoción y comercialización. En la acción colectiva se distribuye el coste de oportunidad y se potencia el beneficio.
Creo que lo que hay que seguir tratando son las idiosincracias. Aprender a trabajar desde lo colectivo y saber que cada vez más las empresas que sobrevivan serán las que solas, o mejor, agrupadas bajo un determinado paraguas sean capaces de agregar valor al colectivo. Progresivamente dejará de cotizar la acción individual especulativa y triunfarán las acciones colectivas generadoras de valor.
No creo que Pancho Campo apueste por el vino natural como solución aunque esté hablando del impacto del cambio climático sobre el viñedo. Y en todo caso habla desde un modelo que no creo que resulte simpático a los productores de vino natural que conozco, aunque claro, no soy ni mucho menos su vocera.
No creo que haga falta ningún Obama para salvar a nadie; aunque si hace falta más visión. Ayer leía un artículo en el suplemento de economía de El País sobre la apuesta de Israel por la innovación y la tecnología para esquivar la crisis y en un momento cita a un empresario joven que dice “en Israel, las madres quieren que sus hijos sean emprendedores y monten su empresa; es un orgullo. La familia y los amigos siempre los apoyan. En España y otros países europeos se les toma por locos”. Yo no diría que se les toma por locos. ¿Podría ser más bien un tema cultural y de modelo de desarrollo? Ninguna sociedad que empuje masivamente a sus jóvenes a hipotecarse hasta la médula puede pensar en impulsar una cultura empresarial innovadora y de riesgo. Pero volviendo al vino, no creo que haga falta Robert Parker ni ningún guru orientador del gusto. Tal vez haga falta escuchar más a estos productores y aprender de su instinto y su conocimiento de cómo llevar adelante el cultivo de los viñedos y crear los vinos en la planta y no en la bodega. Conozco a algún master of wine e inclusive a algún aspirante a ello, pero debo decir que si hablamos de vino natural el único máster es el productor a pie de viña. Mírale las manos a un productor y sabrás cuan cerca está de su viñedo y por lo tanto cuan representado está en su vino. Cuando desde observatorio de vino fuimos a buscar ese espíritu e intentar captarlo a través de la mirada, tuvimos la intención hacia afuera y también hacia adentro de mostrar a un grupo de creadores de vino que puede llegar a transformarse en una fuerza emprendedora singular.
Pancho muestra la necesidad de crear equipos y de creer en que el cambio es posible. Lo que no creo que sea correcto es pensar que llegará de arriba, con las opiniones de los gurus y la orientación del gusto de acuerdo a los mercados. El gusto se educa y el vino se hace en la planta. Lo demás es otra historia.
El curioso por el vino, el que no se siente experto pero disfruta del buen beber y el buen comer ha sido alejado del festín. La cosa se fue complicando y parece que para elegir una botella de vino hubiera que ser quien sabe qué erudito en la materia. Ya lo dijo Adriano a través de la pluma de Marguerite Yourcenar:
La pedantería de los catadores de vinos me impacienta… Me hubiera disgustado adherirme por completo a un sistema; no quería que un escrúpulo me privara del derecho de hartarme de embutidos, si por casualidad me venían las ganas o si este alimento era el único accesible.
Lo que está haciendo Joan al escribir ¿Qué es el vino natural? y dar sus respuestas es proponer un manifiesto de celebración de la individualidad y la libertad ante la copa de vino. La abolición total de los escrúpulos limitantes. Hilando las respuestas como perlas nos lleva con paso natural, sereno y equilibrado a reconsiderarnos soberanos absolutos frente a una experiencia que es rabiosamente personal, nos invita a recuperar el respeto por nuestras propias elecciones. Esto es la libertad absoluta del individuo, ser supremo ante si mismo y su copa. Por eso nos tranquiliza al decirnos que todo el vino es natural, pero los hay más naturales que otros.
Hay vinos que, en su proceso de producción, tienen un diálogo más directo con la naturaleza (con menos intermediarios, sobre todo químicos), que otros que intentan moderar ese diálogo con variadas interferencias. No es lo mismo estar sentado en el campo escuchando un mirlo que hacerlo a través de un ordenador con el que alguien, a conciencia, ha modificado ese canto original. Es cuestión de gustos: yo prefiero el campo y la menor interferencia posible. Al final, como siempre, quedará la persona ante la copa: beberá y decidirá si le gusta o no. Será un vino natural, claro, más o menos natural, también. La última palabra la tendrá, como siempre, el consumidor.
Es cierto como dice Joan que lo eco vende como antes o todavía una etiqueta clásica con dorados y medallitas. Hay quienes se sienten seguros eligiendo lo de siempre y hay quienes se sienten seguros eligiendo productos con los que se identifican en sentido vital. La sincronía con la naturaleza, la felicidad exultante por escuchar en al campo el canto del mirlo, no se restringe solamente al vino o a la comida, es una actitud que abarca cada vez más aspectos vitales y de convivencia. Coincido en que los productos naturales, incluidos los vinos, actualmente tienen un posicionamiento natural en el mercado que sería suicida dejar pasar. Como cierra Joan “esto no hay quien lo pare. ¿Nos vamos a quedar al margen?”
El mundo se divide entre los que se quedan prisioneros de las palabras, a propósito o porque no se dan cuenta, y los que superan el fetiche verbal para compartir momentos de comunión, liturgias únicas, en las que sin ninguna inocencia, las personas se reúnen a celebrar y brindar por la felicidad y el esfuerzo de hacer las cosas de una determinada manera.
Ayer, domingo 29 de marzo de 2009, fue la gran fiesta de los vinos naturales en Barcelona; el día en que una serie de personas que unidas por la Red, nos conocimos y nos abrazamos como si de toda la vida se tratara. Ayer fue un hito de celebración por una vida sincronizada y sostenible.
Y de los vinos, ¿no hablamos?
Claro que si. Más que hablarlo, el vino hay que beberlo, saborearlo, disfrutarlo, compartirlo. Como no soy catadora de vino, paré la oreja, a ver qué se oía en los corrillos. Y los ecos eran como si de cualquier otra feria de vinos se tratara. Explosión de aromas, sabores únicos, madurez en nariz y en boca, mientras se logra mantener las sensaciones de frescura y fruta de los vinos más jóvenes, la misma seriedad, el mismo disfrute, la misma entrega.
Y algo más. Los expositores, todos, los franceses y los españoles, se pasaban de puesto en puesto, intercambiando posiciones, comunicando y vendiendo los unos los vinos de los otros; demostrando que se conocen, que se siguen y que cuando hace falta, son piña.
Y ¿quiénes son estos productores? Pues son gente de campo, de su tierra, que elige estar a pie de viñedo y de viña, con las manos en la tierra, la piel curtida y la cara de satisfacción por haber seguido palmo a palmo el proceso de creación del vino que te están ofreciendo.
Cuando llegue el momento en que los ajos y las patatas tiñan las viñas de verde intenso y natural, comenzaremos a recorrer sus tierras y a conocer más en prfundidad a las personas que hay detrás de estos vinos.
Esta y otras preguntas van a tener la posibilidad de ser solventadas el próximo día 29 en el 2º Salón de Vinos Naturales que tendrá lugar en Barcelona en el Convent de Sant Agustí y que está siendo organizado por Benoit Vallè de L’anima del vi y por la Asociación de Productores de Vinos Naturales en España. Será un momento muy esperado de encuentro y buena conversación entre productores, sommeliers y ciudadanos que gustan del vino y tienen una actitud ante la vida.
La pregunta del título la hace Jorge a modo de comentario en un post sobre vinos naturales publicado aquí en el observatorio y la traigo a cuento porque es mucha la gente que pregunta por este tema, con mejor o peor intención y con mayor o menor grado de prejuicio o lo que es lo mismo mayor o menor nivel de información.
La práctica de la agricultura ecológica, sostenible, natural, con sus grados de pureza, se está convirtiendo en una conversación que sale de los límites del vino, los pepinos o los almendros para convertirse en un tema de vida sostenible, porque el desplome al que estamos asistiendo de un modelo de producir y convivir, nos demuestra a todos que la actitud devastadora del ambiente que se practica, no es ni productiva, ni fomenta buenos modelos de convivencia, ni es inteligente, porque se está arrasando el terreno actual que pisamos y ni que hablar del paisaje de futuro.
¿Tremendismo? No. Sentido común, que como suele decirse es el menos común de los sentidos.
El 2º Salón de los Vinos Naturales abrirá sus conventuales puertas el próximo 29. Allí estaremos todos. Los que solo quieran disfrutar de los vinos buenos y los que quieran descubrir qué hay detrás de esta fórmula.
Mientras estamos con Claudio en Montevideo descorchando un vino blanco casi traslúcido, sauvignon blanc del 2008, de la bodega Giménez Méndez, de Las Brujas, Uruguay, convite de Fernando, Stefan Lismond me envía desde la BioFach de Nüremberg, esta respuesta a mi pregunta sobre cuáles entiende él como wine export manager que son los factores que se deben tener en cuenta para poder bien comunicar y vender vino en los mercados internacionales. Aquí os dejo sus reflexiones que considero un excelente aporte a para la búsqueda de nuevos caminos…
Vivimos en tiempos complicados. Como ‘export manager’ me encuentro entre el productor y el consumidor, y hay mucho camino. Estoy de acuerdo que cada vino tiene (debería tener) su personalidad, su historia, su gente.
Cada vino es único y esta compuesto con un ADN diferente como cada
persona, tal como Joan Milá ya decía de su vino ‘Heretat Navàs’.
Pero aunque hagamos el mejor vino del mundo si no llega al consumidor, qué sentido tiene? El éxito de cualquier vino está en la mesa, cuando se consume. Cada consumidor tiene su propia trayectoria, su propia educación, su propio registro de olfato y paladar. La responsabilidad de cada individuo es desarrollar su conocimiento, profundizar en lo que a él le gusta, el porqué, el como.
La cultura del vino ha penetrado en todos los grupos de consumidores. Desde el favorito ‘Chardonnay’ de ‘Sex in the City’, la copa de vino cuando llegas a casa después del trabajo, la botella que llevas a tu amiga cuando tiene mal de amores, hasta el regalo de navidad para tu padre cuando no sabes qué regalar.
Entre la globalización, la informatización y la comunicación virtual
vivimos en un mundo donde a veces parece que ya no hay humanos. Todo lo que somos, lo que tenemos es fruto de la humanidad. El mundo avanza, la ciencia se adelanta pero todo gracias a las personas.
La industria del vino no es diferente. Cada botella acabará en manos de su consumidor, si se vende. Y cómo se vende? Pues hay una palabra clave: la confianza. Alternativos hay un montón (hay miles y miles de vinos de diferentes procedencias y carácter en el mundo), pero el vino que acaba en tus manos es por que confías en tu amigo que te lo ha recomendado, en el artículo del periodista de tu periódico favorito, por la promoción de la bodega de la esquina, por muchas razones, pero siempre por la confianza que pones en otro humano que tiene un criterio aceptable para ti.
El éxito del negocio del vino está sobre todo basado en una buena
colaboración entre los profesionales del sector. Si el vino está bien
hecho la razón para encontrar un importador suele ser la filosofía que uno tiene y como lo transmite. Es más importante tener un concepto de negocio adecuado que tener un vino con 90 puntos Parker. Seriedad, profesionalismo a la hora de negociar. Puntualidad y detallista en el servicio. Y, last but not least, alegría, positivismo, ganas y motivación, todo con una ‘passión’ que invita a buscar juntos el éxito.