¿Un Clos du Rouge Gorge en luna menguante?

Era un día común y corriente en Barcelona, excepto porque el aire se había congelado y a mi me apetecía, casi que se me antojaba, una copa de vino tinto. No había un menú previsto y Claudio ya no llegaba a cocinar las croquetas de bacalao que había preparado. Teníamos que salir de casa a las tres y media de la tarde. Mientras él resolvía el tema comida yo buscaba fuerzas para bajar a comprar una botella. Pero fue inútil. De pronto me acordé de mi garnacha de 2002 que hizo Cyril Fhal pensando en algo muy bueno y le pegué un manotazo al lunario. La luna comenzaba a [...]