Leo un artículo que informa sobre cómo el sector ecológico dentro del mundo del vino sobrevive mejor a la crisis que el resto. En 2009 no perdió y parece que 2010 será un buen año.
¿Por qué se confirma la tendencia sociológica hacia el consumo de productos bio?
Porque los consumidores de calidad retraen por la crisis su gasto fuera de casa sin embargo esto les permite mantener y mejorar la calidad de lo que consumirán en el hogar. Por ello el sector de la restauración tendrá un poquito más de trabajo para mantener sus flujos fuera del rojo mientras que el sector alimentación, minoristas y tiendas especializadas crecerá.
¿Por qué?
Mi intución sumada a las conversaciones que voy teniendo con los diferentes actores del sector me indica que hay un desafío en el factor distribuición y en el de la comunicación. Se debe superar la resistencia que puedan tener los minoristas porque las tiendas y negocios especializados son juntos un factor clave en el consumo. Y todavía no hay tampoco una estrategia clara de posicionamiento ni por parte de los productores ni en los comercios.
¿En función de qué criterios se vende el vino en el sector alimentación y tiendas especializadas en España?
Pues creo no equivocarme si digo tipo de vino, precio, D.O.
El factor denomincación de origen es todavía muy definitorio para la venta. Sin embargo el factor trazable de cómo está hecho el vino y quién es su viñerón todavía no pesa lo suficiente. Por eso puede pasar que un excelente vino de Sevilla, procedente de agricultura ecológica, hecho con probado cuidado y mimo, pueda tener una salida complicada por ejemplo en Barcelona. Se está enfocando el posicionamiento del producto con criterios no adecuados a ese producto.
En la producción biodinámica importa menos la D.O. y más en dónde está hecho el vino, porque justamente estamos hablando de características que englobamos en el concepto terroir. Sería importante devolver contenido a las letras D.O. Éstas de por si y cada vez más refieren a estructuras burocráticas que en general cercan la libertad creativa de un viñerón, motivo por el cual éste las abandona.
Como consumidores tendremos que apearnos un poquito del criterio D.O. y ser más atrevidos a la hora de hacer preguntas a nuestros vendedores.
A su vez, los vendedores minoristas, guías fundamentales y orientadores del consumo, deberán también ir aprendiéndose esta lección. Porque es un hecho que les pediremos cada vez más vinos de terroir y menos vino por su origen. Son ellos los que educan al cosumidor final.
Entonces la pregunta que debería seguir es ¿quién trae nueva información y nuevos relatos a nuestros vendedores, guías del amante del vino?
El distribuidor. Todo este cambio en los mercados reclama y diría más, debería traer como consecuencia, una nueva estirpe distribuidora. Es necesaria.
¿Qué características debe tener el distribuidor de vino de terroir?
- Compromiso con el producto. Conocerlo por dentro y a sus creadores.
- Consciencia de estar participando de un mundo artesano que no piensa en cantidad sino en calidad.
- Compromiso con una nueva forma de hacer negocios y participar del mercado. Aquí también se aplica la fórmula: desaceleración, proximidad, formas de relacionamiento con el sector financiero, formas de relacionamento con los clientes.
- Comunicador. El nuevo distribuidor de vino tiene que ser un comunicador convencido del producto. Debe saber manejar la tensión del relato a la vez que decirlo con claridad meridiana. Y no parar nunca de hacerlo.
- Creativo. Porque el vino de terroir es la expresión en última instancia de la creatividad de un viñerón.
- “Enredado”. Utlilizar la Red lo más y mejor posible de manera que su servicio esté activo las 24 horas y ofreciendo información de todo tipo. Alimentando la web de contenido de calidad que colabore en el posicionamiento de los temas, en la visibilidad de los productos y los viñerón y sobre todo en mantener al día de todo lo que hay a sus clientes que son del sector profesional. Participando activamente de la conversación sobre vino en la blogsfera vitivinícola.
- Trabajar muy bien el networking implicando a todos los actores con los que trabaja para emprender acciones de promoción no de un producto sino de una red que implica al creador del vino, a los agentes de venta y finalmente al consumidor final.
En última instancia estamos hablando de formas de comerciar desaceleradas y tranquilas que buscan la prosperidad del negocio haciendo énfasis en las características intrínsecas de los productos creados a partir de un espíritu y una práctica artesanas; todo ello posicionado la mejor experiencia del sus clientes.
Ir de ferias de vino es algo que todo amante del vino debería hacer alguna vez en su vida; es más lo recomiendo como una actividad de enoturismo. Una vez al año, te marcas la feria que te apetezca y puedas visitar, arreglas la logística y te largas. Si cada uno hiciera esto el mundo del vino cogería una orientación más humana.
Ya lo se, es imposible llevar esta propuesta más allá de cierto grado. Pero propongo comenzar. Hay ferias que te lo hacen más potable; otras que te lo hacen imposibe pero porque son tan profesionales que se hacen aburridas o necesitas conocer a alguien que te lleve a la primer fiestecilla.
El miércoles pasado fui a Millésime Bio en Montpellier. Y realmente fue un momento de felicidad. Siendo una feria profesional en la que no faltaban los compradores japoneses que iban a lo que iban, podías quedarte conversando con los viticultores un buen rato. Todos presentan con amor y orgullo sus creaciones en un salón muy grande en donde habían 500 productores presentando vinos que hacen con mimo, con producciones que no pasan de las 20 o 30 mil botellas para poder hacer un trabajo artesano que garantice la calidad del producto y el respeto por su consumidor.
Por eso caminar por los pasillos de Millésime Bio era escuchar hablar de las muchas formas de emprender un trabajo artesanal desde la viña y con la menor intervención posible de factores exógenos desde tractores hasta levaduras.
Y también escuchar hablar con positiva sorpresa de los compradores japoneses especializados en vino orgánico, de agricultura procedente de prácticas biodinámicas o ecológicas (disculpen que no haga sistemáticamente las diferencias entre todas), que suponen cada vez mejores oportunidades para esta forma artesana, más arriesgada y apasionada de producir vino.
Lo que disfruté en definitva, fue la sensación de estar en un salón profesional, en donde unos venden y otros compran, que de todos modos logra mantener el calor y el espíritu jodón de los viñerón artesanos. También disfruté Londres o Burdeos, pero había distancia, ambiente más bien de traje y corbata y representantes de producto que van a lo que van. Y si me permiten bastante, bastante machista. No así las ferias de vinos naturales, en donde de todos modos y por ahora manda la sensibilidad masculina.
Las quejas respecto de lo difícil que es mover vino en España siempre están. Pero esta vez prefiero quedarme con lo positivo. La recomendación de ir de ferias de vino que nos ventila la cabeza y nos pone delante de gente muy singular. La constatación de que el mundo del vino natural, de procendencia biodinámica se consolida y crece. Y que según también suena por los pasillos hay cada vez más productores de vino que buscan reconvertirse a la biodinámica y a formas más equilibradas, naturales, armónicas de producir como un acto de amor a la vida.
Me parece que es una lindísima forma de comenzar el año viajero…
Brindo por los viñerón y por los viajes por el mundo del vino:)
David nos invita a considerar un modelo de negocio que se basa en convertir la desventaja en ventaja, como ingredientes de un compost fértil que se nutre del valor actual de un desempleo de calidad y las posibilidades que abren y demuestran la puesta en práctica de modelos asociativos como el de las cooperativas locales.
Conretamente vengo hablando de lo que hay y lo que falta en el sector por ejemplo del vino natural. Oportunidades que hay en los procesos de distribución, puntos de venta y promoción.
Hoy vivimos un momento muy oportuno para ganar terreno por parte de productos más naturales. La conversación está por todos lados. Cada vez nos topamos con más personas que confirman esta visión. Desde vendedores de vino, hasta amantes del vino, sommeliers, vienen diciendo que las preferecnias golosas viene perdiendo interés frente a productos más sinceros y naturales.
Para mi esta propuesta de David tiene la intención de actuar como despertador. Me parece fundamental y os la paso.
Salut a los amantes del vino y de que el vino que amamos pueda estar en la mayor cantidad de mesas posible;-)
Para llegar desde el aeropuerto de Málaga hasta las cumbres en donde se encuentran la finca y los viñedos de Barranco Oscuro hay que pasar por innumerables e inclasificables urbanizaciones y miles de hectáreas de invernaderos, los malamente famosos mares de plástico que inundan las tierras de Almería y Granada. Lejos de ser un fracaso esto se vive como un éxito, nos dice Lorenzo Valenzuela, mientras oteamos desde sus viñas viejas de garnacha ubicadas a casi 1400 metros de altura, el Mulhacén, una de las montañas más altas de la península.
Los invernaderos de El Ejido y las zonas aledañas generan trabajo e inflan los números hasta poder decir que es la zona de España de mayor renta per capita, sin embargo esconden al que no lo quiere ver, una de las situaciones de miseria humana y prácticas de agricultura insostenible, más salvajes de Europa.
El viaje entonces hasta Barranco Oscuro va desde el nivel del mar urbanizado y corrompido, pasa por los mares de plástico insostenibles y llega hasta donde se puede respirar una práctica de la vitivinicultura singular y de pago de la que se obtienen algunos de los vinos más respetados dentro y fuera de las fronteras españolas.
El rigor y el orgullo coherente por esta manera de vivir y producir, se desprende de cada palabra de la conversación con Lorenzo Valenzuela, pero también con su mujer Luisa y su padre Manuel, artesano y poeta del vino.
“Tengo una garnacha alucinante escondida allá abajo, entre tales y cuales botellas”, dijo como a las 7 de la tarde, cuando ya era noche y comenzábamos a levantar los bártulos. Imposible. Se fue al escondite, trajo el preciado tesoro y lo abrió sólo con la sonrisa pícara y la mirada cómplice.
Fue el remate a una jornada mágica que nos abrió el apetito paseando entre viñedos de pinot noir, vijiriega y tempranillo; fue alimentada por un salmorejo y un potaje de lentejas que preparó Lorenzo que es gran cocinero y anfitrión y fue regada por sus vinos buenos, resultado del trabajo artesano, respetuoso con la naturaleza y exquisito. Se había consumado un ciclo perfecto.
Vinos Auténticos: la distribución personalizada y responsable
En el correr de la conversación hablamos con Lorenzo de la práctica de la viticultura en pequeñas extensiones que rinde para unas 30000 botellas al año y que entre él y Luisa venden con amor y mimo desde Vinos Auténticos, la distribuidora que han creado con la clara consciencia y la experiencia de que el cuidado y seguimiento de la promoción y la venta de sus vinos, es un factor clave para el éxito o el fracaso de la empresa.
Desde Vinos Auténticos distribuyen el vino de vitivinicultores que tienen en común una filosofía de trabajo que tiene que ver con el uso de variedades autóctonas, el conocimiento y aprovechamiento de la tierra que laboran, la menor o nula intervención de agentes externos o químicos tanto en la planta como en el proceso de elaboración y embotellado del vino.
Gracias a este trabajo, el esfuerzo de estos viticultores, se puede apreciar y cobra existencia en una amplia zona de Andalucía. Tuve la posibilidad de constatarlo durante mi visita a Granada, en donde te encuentras no con los vinos de Barranco Oscuro, sino con los de Vinos Auténticos. Por lo tanto al tomar una tapa en Al sur de Granada, al cenar en Páprika y al recorrer tantos otros lugares, la presencia de estos vinos es una constante.
Si tuviéramos que formar opinión sobre la aceptación por parte de amplios sectores profesionales y amantes amateur del vino natural en función de la experiencia andaluza y granadina, diríamos que la sed aumenta en relación directamente proporcional con el trabajo de difusión, promoción y distribución, y la constancia en su seguimiento. Con una actitud abierta y de conversación y por supuesto y en primerísimo lugar con la calidad de lo que se hace y se ofrece.
Son las 4:30 a.m. del viernes 20 de noviembre de 2009. Suena mi despertador porque tengo que llegar a la T1 de El Prat de Barcelona a las 6 a.m. El vuelo para Málaga sale a las 7:10 a.m. La llegada está prevista para antes de las nueve de la mañana. Recogemos un coche y nos vamos directo a Barranco Oscuro en donde nos espera Lorenzo.
Por fin voy a visitar Barranco Oscuro. Venimos programando esta visita desde hace más de un mes y el día ha llegado. Estoy muy ilusionada e intento ir lo más atenta posible porque sé que voy a la casa de una de las familias de viticultores más respetadas de España. El otro día en Naturala Vinis, Manuel, el alma mater de la familia, me decía, “estuve en África sin moverme de casa”. Claro con trepar hasta esos casi 1400 metros en que tienen una parte de los viñedos y si el clima acompaña, la mirada se pierde en África y con ella vuela la imaginación. Por suerte a los viajes imaginarios nadie les pide papeles ni les levanta muros.
Lorenzo me hizo una serie de sugerencias que son para post. Una recorrida enológica y gastronómica impresionante por Granada. Se los transmito tal cual. Yo agregué los enlaces para que los que estén intersados puedan hacer una vistica virtual.
Aquí va:
En El Albayzin hay algún sitio recomendable. Por las vistas os recomiendo Mirador de Aixa o Estrellas de San Nicolás. Para echar unos vinos y charlar con el dueño el Bar Kiki que está en el mismo mirador. Para tapear también es bueno el Torcuato. Para comer bien y más tranquilamente abajo en el Paseo de los Tristes está la Ruta del Azafrán.
La calle Elvira, a los pies del Albayzin, también es muy recomendable. Hacia Plaza Nueva están los clásicos: Castañeda, Salinas. Y en la otra punta, junto al Arco de Elvira están Al Sur de Granada (muchos productos locales) y Páprika, para comer o cenar mas tranquilamente con una botella de vino natural.
Hacia el centro hay mucho más. En la Calle Navas está La Carte des Vins y varios bares buenos de tapeo. Un poco más arriba del Ayuntamiento, en escudo del Carmen está el Asador de Castilla que tiene tapeo potente. En la prolongación de calle Navas, calle Rosario, está La Tana muy buen sitio de vinos y un poco más arriba está Ajoblanco que regenta Nicolás, otro experto en vinos. Más arriba hay otro sitio recomendable, Jaraiz. En la plaza del Realejo está La Metáfora, un restaurante moderno que lo está haciendo bastante bien, para comer y disfrutar con más relax. En el Campo del Príncipe también hay varios sitios de tapeo y un sitio nuevo muy majo que también quieren apostar por los vinos naturales, se llama El Trasgu y los dueños son muy buena gente.
Si todo va bien y voy encontrando zonas wifi, postearé aunque breve, intenso, desde mi móvil. Y esto es gracias a la invalorable gestión, talento y maña de mi socio Quique.
Ahora la cita es en Madrid, este próximo jueves 19, en La cave du petit, para celebrar una insititución dentro y fuera de los confines que delimitan al vino natural: la llegada del beaujolais nouveau. Aunque muchos lo sepan vale la pena contar cómo esta institución ha sido, en realidad, una buena operación de comunicación, cuando hace tiempo los productores y los publicistas en Beaujolais tenían que atraer a los consumidores de su vino nuevo lo más rápido posible. A partir de aquí la convocatoria de que le beaujolais nouveau est arrivé, es como un llamado a misa. Una misa pagana, rebosante de vino nuevo y de exquisiteses propias de la zona.
La idea adquiere tal relevancia que trasciende las fronteras de Beaujolais Y esta semana Carlos recoge el testigo en Madrid y nos propone:
Un menú un”bufé” en el que presentará:
charcutería, quesos y una buena ensalada de lentajas, muy refrescante!
el vino: baejulolais nouveau natural
el ánimo: de fiesta absoluta:)
y todo esto por 22 euros
A todos los que están un Madrid y se sienten verdaderos amantes del vino no se lo pueden perder!
Fue Naturala Vinis 2 en L ‘Anima del vi. La cita era a partir de las cinco de la tarde, gratis y cuando yo llegué a eso de las seis y media la cosa estaba a tope. Mucha gente, mucha euforia y camisetas a 10 euros. Mi primer contacto fue con Joan que de inmediato me intimó a no dejar de probar ciertas cositas que estaban por la vuelta y que de otro modo no probaría jamás. Gracias por tu guía.
He aquí un valor fundamental de este tipo de encuentro: sólo aquí pruebas lo que pruebas y pasas una experiencia única y memorable entorno a unos vinos que se integran muy bien en tu estilo de vida. Por otra parte hay que reconocer que no sucede todos los días que ríos de vino desborden nuestras copas gratis, por el amor al vino y la convicción en una forma de difundirlos. Chapeau a los viticultores por el esfuerzo y a Benoît y a Nuria por la organización y mantenimiento del jolgorio dentro de parámetros razonables;)
Hasta aquí lo que hay: la fiesta, la diversión y la promoción desenfrenadas. Pero no hay que despistarse, porque el ciclo del esfuerzo se completa cuando el amante del vino lo puede comprar, llevar a casa y degustar slow.
Desde aquí lo que falta: pongámonos en el pellejo de las más de 200 personas que pasaron por Naturala Vinis y de los que no vinieron pero se enterarán porque los amigos se lo van a contar. ¿Qué oportunidad tienen de comprar estos vinos que alimentan su sed? Por ahí pasaron amantes del vino que viven repartidos en los cuatro puntos cardinales de Barcelona y créanme era difícil por no decir imposible comprar alguna botella en medio de la bacanal. No había el espacio de tranquilidad que hace falta para hacer una buena compra.
Cada uno vuelve a su casa sintiéndose bien, habiendo descubierto vinos y viticultores, habiendo compartido la alegría y la sed de beber y por lo tanto abriendo un espacio espiritual y monetario para comenzar a crear una cierta bodeguita con estos vinos. ¿En dónde comprarlos?
Pues si no estás por Gràcia estás rematadamente frito. No hay otro lugar en toda la ciudad en donde encontrarlos. Tengo la sensación que la oferta de estos vinos está dispersa, difuminada entre algunos pocos restaurantes y algunas tiendas y en muy bajas cantidades en cada sitio, lo que puede hacer que mientras que el viticultor siente que vende lo poco que hace y de aquella manera se va pagando las cuentas, su vino, su marca y su esfuerzo se pierden en los océanos de vino de todo tipo que aparecen en las cartas de los restaurantes y en las estanterías de las tiendas, en general sin mucha posibilidad de establecer una conversación con el consumidor.
Tan importante como crear una necesidad, en este caso, alimentar la sed de vino natural, es saciarla o intentarlo, si no se está dilapidando mucha energía y desaprovechando muchas oportunidades de concretar un mercado entorno a una pasión. A mi por ejemplo que vivo del otro lado de la ciudad, me da mucha pereza (con perdón Benoît) tener que coger el metro y caminar más de cinco calles para llegar a la única tienda en que se que no sólo hay estos vinos sino que está la persona que sabe venderlos. Y luego tener que volver cargada, deshaciendo aquellas calles, aquel viaje de metro y la llegada hasta casa. Y a estas alturas creo que nadie puede dudar de mi gusto y mi reconocimiento por estos viticultores y sus creaciones.
Si yo hoy, como amante del vino, estuviera considerando montar un negocio propio como salida laboral, como inversión porque tengo unos ahorros, como mejora de mi calidad de vida, no dudaría y me pondría manos a la obra en crear una empresa para saciar esta sed. Estoy segura que hacen falta más puntos de venta en todo el territorio español, porque hay más amantes sedientos del vino natural de lo que en un principio se puede imaginar. Y para muestra valen éxitos de público como los que estamos contando.
En cuanto a los otros puntos de venta, fudamentales, imprescindibles, que son los restaurantes, me parece que podría ser muy bueno y dar un paso hacia la madurez profesional, pensar en crear el Primer Salón Profesional del Vino Natural, porque los profesionales del vino también están sedientos de nuevas y mejores historias que contar a sus clientes y de descubrir ellos mismos productos de los que es probable no se enteran demasiado.
¿Hay alguien ahí que quiera compartir ideas?
Querdios amigos, empresarios en potencia y súperpotentes, un abrazo y buen vino,
El próximo sábado 14 de noviembre se dará una de esas oportunidades únicas de poder estar con una buena muestra de los productores de vino natural español juntos. Barranco Oscuro, Laureano Serres, Escoda-Sanahuja, Bodegas Cauzón, Bodegas Naranjuez, Casa Pardet. Una especie de dream team que esta vez salen a jugar bajo el nombre de Naturala Vinis. Espero el momento porque tendremos las noticias y los partes frescos de lo que ha sido la vendimia 2009 y de probar, eso espero, algunas cositas recién caídas de la cuna que estimularán nuestra imaginación y saciarán nuestra sed… o la alimentarán:)
Es la oportunidad de saciar la sed y sobre todo de traernos a casa vinos únicos, singulares, que por ahora son muy difíciles de encontrar. Y sobre todo conociendo al personal, será un momento de fiesta y de celebración con personas que siempre, por lo menos a mi, me hacen reconsiderar el modo en el que vivo tan urbano y CO2.
La cita es el próximo sábado 14 de noviembre en El Ánima del vi, en el barrio de Gracia en Barcelona, a partir de las 5 de la tarde… tan lorquiano y está bien porque sin duda estos son encuetros poéticos, torrenciales, pasionales.
Si estás en Barcelona, si justo tenías pensado venir, si no sabes de qué se trata esta fantástica aventura, si estás vivo, no te lo pierdas.
Nos vemos allí y la seguimos:)
Esperando el 14 brindo, salut!
No es la primera vez que hacemos esta pregunta. Y no será la última. Y será cada vez más recurrente en la medida en que el debate medioambiental prospere y los consumidores tomen por norma leer las etiquetas para saber lo que entra en su cuerpo. Y esto no debe ser sólo tenido en cuenta en la comida de los bebés. Debe serlo en todo lo que podamos abarcar sin caer en la locura. Como cita José F. Alcántara, versvs, en su libro La sociedad de control. Privacidad, propiedad intelectual y el futuro de la libertad, a Edward E. Hale: Soy tan sólo uno, pero aún soy uno; no puedo hacerlo todo, pero aún puedo hacer algo; y tan sólo porque no puedo hacerlo todo no rechazaré hacer eso que puedo hacer.
Los lectores de este blog saben de nuestra promoción, defensa y trabajo a favor de los vinos naturales. Pero esto no nos enceguece o eso procuramos. Por eso a la hora de hablar de etiquetas, no tenemos más remedio que ser críticos y pedir coherencia, extensiva al sector del vino en general, por supuesto.
Cualquier seguidor del mundo del vino natural, sabe de las excentricidades en las que pueden caer sus productores. Yo diría que existe una cierta rebeldía por la cual se le reclama a “los otros” lo que no se aplica para si. Me explico: los productores de vino natural por lo menos a nivel mediterráneo (Francia, Italia y España) no dicen absolutamente nada del vino que hay dentro de la botella. En algunos casos podemos enterarnos de las variedades y en ninguno sabemos qué hay dentro, más allá que alguno diga que no contiene sulfitos o que los contiene en grado mínimo. Es preciso tomar en cuenta que la etiqueta es el punto de referencia del amante del vino y del que cuida lo que consume por razones de salud y por saber cómo ha sido su proceso de producción, distribución, etc. Me parece que si se reclama la transparencia al productor que trabaja agregando agentes externos en su vino, sean tóxicos o no, se debería predicar con el ejemplo y decir algo más y si se me permite de modo más bello que lo que se está comunicando ahora. Y no vale decir que el que esté interesado pregunte. Resulta una actitud soberbia.
Mientras pensaba en todo esto, decidí traspasar la pregunta a versvs, por químico y por ciberactivista en favor de la libertad de información. Y su respuesta no deja lugar a dudas: TODAS, con mayúsculas que pasa a explicar, estableciendo grados de exigencia a la hora de comprar por parte del cliente, y dice:
- siempre que compramos un producto, a menos que nos guste comprar cajas negras, escogemos lo que compramos. En general, nuestro dinero y nuestra compra no son más que un apretón de manos en el mejor caso o un simple reconocimiento a la labor bien hecha (¿buena calidad? ¿buenos ingredientes?) en el más frío. Ya sólo por eso la etiqueta debería ser lo más completa posible… Si vamos hasta los productos «naturales», entre ellos el vino, la labor de esta etiqueta es aún más crítica. De natural, el comprador de productos naturales/ecológicos/ponlenombre es más exigente, y más detallista. Le gusta saber en qué se gasta la pasta y le gusta tan poco como a los demás mendigar la información que reclama: quiere la información, no quiere pedirla de rodillas, como bien dices tú sobre la soberbia de «el que quiera saber que pregunte». Para cuando tú esperes la pregunta yo habré cogido, casi seguro, otro vino natural con etiqueta (bueno, con etiqueta y cuya etiqueta me satisfaga). Si el cliente es más exigente, hay que subirle la apuesta y darle la composición del vino y, siempre que sea posible, la traza del producto.
Leo en el Organic Wine Journal, que el famoso productor y próspero empresario norteamericano, Randall Graham, está cumpliendo con su promesa de hace algunos meses y comienza a etiquetar su vino con información sobre lo que contienen, como por ejemplo ácido tartárico, chips de madera sin tostar y sulfitos de cobre. Sé que hay quienes pueden caer de inmediato en la trampa de las palabras antedichas. Como le agrega estas cosas no tiene nada que ver con vino natural, bio o ecológico. Pero esto sería una trampa al solitario. El asunto es tener en cuenta el camino hacia la absoluta transparencia, porque será una gran guía para el consumidor que sabrá reconocer y premiar.
Desde observatorio de vino sostenemos que el vino natural es el futuro del vino. ¿Por qué? Porque la agricultura tóxica es póstuma. Aunque se siga practicando, tendrá que ir en sentido recesivo. Y tomará mucho tiempo el ciclo completo de reconversión, así que cuantos más seamos hablando de las consecuencias negativas de las prácticas devastadoras del entorno en que vivimos, más visibilidad daremos al tema. ¡Qué trascendente! Si calro y no es para menos. Desde nosotros en casa hasta Barak Obama en sus recepciones, servimos vino natural o ecológico. ¿Por qué será? Probablemente porque podemos hacer algo para que las cosas comiencen a ser de otro modo.
Desde observatorio de vino, estamos haciendo una recorrida en profundiad por el mundo del vino natural en España. Se los venimos contando desde hace tiempo. Salimos a la ruta, conocemos a los productores, entramos en sus tierras, catamos sus vinos y se lo contamos al mundo desde este blog. Y ahora damos un nuevo pequeño gran paso.
Por eso reunimos a un productor para que presentara sus creaciones a los amantes del vino, a los promotores de turismo, a vendedores y a predictores, en casa de un restaurador que se dedica en exclusiva a la divulgación de la gastronomía y la enología salvaje.
Reunimos en Madrid a Samuel Cano para que contara cómo hace sus vinos, variedad por variedad, hasta llegar al Patio Ensamblaje (shyrah, tempranillo, gracián y petit verdot), con un auditorio compuesto por promotores de turismo alternativo, dueños de tiendas de vino, prescriptores del vino natural dentro y fuera de la Red como Javier Pulido, Nacho Bueno, Bentley, importadores / exportadores y amantes del vino, de los que ya los conocen hasta los que se atrevieron a probarlos y descubrirlos. Todo pasó en La cave du petit. Y Carlos, su alma máter, no le fue en saga a Samuel, presentando creo que casi todo lo que tiene en su bodega, lo que nos premitió a todos lo presentes, poder experimentar y comparar las expresiones de los vinos naturales españoles y de los franceses. Estoy convencida que todos salimos de allí pensando en exportar el modelo a cada punto cardinal de España, de manera de dar a conocer el vino natural entre los que deben ser principales promotores, dentro del sector profesional y entre sus seguidores, que serán en definitva y siempre los encargados de contar al mundo sus descubrimientos.